Biafra, la crueldad de una guerra que hizo del hambre un arma

Biafra, la crueldad de una guerra que hizo del hambre un arma

No son pocos los momentos de la historia en donde se comprobó que, a través del hambre, se podía crear un arma de destrucción masiva. Puede mencionarse el caso del Holodomor, conocido como el Holocausto ucraniano producido por Iósif Stalin a comienzos de los 30s en la Unión Soviética. Asimismo, puede señalarse el devastador caso de Biafra, la pequeña república secesionista de Nigeria.

Una conflictiva independencia

El 30 de mayo de 1967, la región sudoriental de Nigeria decidió proclamar su independencia y formalizarse como una república. Se denominó la República de Biafra, contó con un aproximado de 18 millones de ciudadanos y se extendió por casi 71 mil km2.

Como era de esperarse, esta situación secesionista no se dio en términos pacíficos, sino en el marco de una guerra civil. El líder de esta revolución fue el oficial del ejército nigeriano Chukwuemeka Ojukwu, quien se proclamó gobernador de la emergente nación. Biafra no tuvo reconocimiento mayoritario por parte del continente africano, siendo solamente respaldado por Gabón, Costa de Marfil, Zambia y Tanzania. Países extranjeros como Francia, Portugal e Israel no reconocieron la independencia de Biafra pero sí la asistieron con dinero y armas.

El hambre como arma

La República de Biafra solamente existió desde 1967 hasta 1970, cuando la hambruna y las enfermedades acabaron con la vida de casi un millón de personas.

Esto se debió a que el Estado nigeriano, opositor al independentismo de Biafra, comenzó a efectuar bloqueos económicos y alimentarios contra la nueva nación. Progresivamente, el ejército nigeriano fue invadiendo territorio biafreño y exterminando a todos los enemigos. Las tropas de Biafra no pudieron hacer frente contra el poderío militar nigeriano, perdiendo terreno en cada batalla.

Nigeria, sabiendo que debía finiquitar esta adversa situación, fortaleció sus bloqueos. Para 1970, miles de biafreños murieron de inanición y, quieres sobrevivieron, ya no tenían armamento ni recursos logísticos para encarar al ejército nigeriano. Los cuadros nigerianos, por el contrario, endurecieron todas sus medidas, teniendo como líder a Yakubu «Jack» Gowon y gozando del apoyo de Gran Bretaña.

“Una alimentación mínimamente balanceada debe tener hidratos de carbono como aporte calórico total del 55 %-60 %, las grasas no deben superar el 30 % de las calorías consideradas, mientras que las proteínas deben constituir el 15 % restante de la dieta”, informa Luisa Mantilla, asesora de GuíaDeSuplementos. Sin embargo, el personal médico internacional comprobó que la población biafreña no cumplía ni siquiera con los mínimos estándares de alimentación. Enterados de esto, numerosos países iniciaron campañas humanitarias para combatir esta crisis. Desde finales de la II Guerra Mundial no se había registrado semejante movilización de transporte aéreo civil con ayuda para víctimas.

Luego de la rendición y huída de Chukwuemeka Ojukwu, Biafra desapareció y el territorio regresó a la soberanía de Nigeria. Sin embargo, la hambruna ya había cobrado casi un millón de vidas.

RedaccionND

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