VRIKOLAKAS. El Vampiro Griego

Hace algunos años, al oír la palabra “Vampiro”, muchos se trasladaban mentalmente hasta la Europa del Este, a Transilvania, para ser más concreto. El único vampiro conocido por entonces era el Conde Drácula, que tenía el rostro de Bella Lugosi o  Cristopher Lee dependiendo de la generación a la que pertenecieras, apenas unos cuantos habían leído la novela de Bram Stoker, ue luego se haría popular, como suele suceder casi siempre, gracias a la gran pantalla. Las cosas han cambiado, ahora los vampiros son adolescentes jóvenes y guapos, e incluso pueden pasear tranquilamente por las calles a la luz del día, las sagas Crepúsculo y Crónicas vampíricas tienen gran culpa de ello, y para cazar vampiros ya no nos trasladaremos a Europa sino a USA, una prueba más de como los americanos se adueñan hasta de las tradiciones que no le son propias.

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Más allá de los vampiros de ficción algunas creencias populares piensan que los “no muertos” no son un simple mito y argumentan registros históricos que pudieran confirmar su existencia, registros que en muchos casos se extienden por toda Europa. Uno de ellos es el conocido como Vrykolakas, el vampiro girego.

En el folclore griego, el Vrykolakas, también conocido como vorvolaka o brucolaco, es un muerto viviente que puede tener apariencia humana, o también en forma de una criatura híbrida entre un vampiro y hombre lobo. Según la tradición, esta criatura inmortal sale de su morada todos los días excepto los sábados y tiene la capacidad de drenar la fuerza vital de la víctima mientras duerme.

Aunque los informes de ataques del Vrykilakas has sido reportados por toda Grecia a lo largo de los años, al parecer los que se han visto especialmente afectados por esta criatura han sido los habitantes del pequeño archipiélago de Santorini.

Según la leyenda, los Vrykolakas son cadáveres que regresan de la muerte. Cualquier persona puede convertirse en Vrykolakas, un bebé que nace en una Iglesia en el mismo día que mueren sus hermanos tiene toda la posibilidad de convertirse en uno, así como que mueren sin recibir la extremaunción, que ha sido excomulgado, si su cuerpo se ha mantenido incorrupto después de haber sido enterrado, o si su un animal de compañía salta sobre su ataúd antes de ser sepultado.

Otra forma de convertirse en una de estas criaturas es comiendo carne de una oveja muerta por un lobo o por un hombre lobo, y, por supuesto, el ser asesinado por un Vrykolakas te convertirá automáticamente en uno de ellos.

La forma más común del Vrykolakas para seleccionar a sus víctimas es directamente llamando a la puerta de su casa, incluso llamándole por su nombre. Si la victima abre la puerta al primer golpe o simplemente lo mira directamente a los ojos, esa persona morirá de miedo y, después del entierro, se convertiría en un Vrykolakas. La otra forma de que mate a su víctima es accediendo a la casa de su víctima mientras duerme y sentarse en su pecho hasta asfixiarla.

En el libro “Historias griegas de los Vrykolakas”, escrito por D. Demetracopoulou Lee (1941), hay varios relatos reales sobre la criatura. En una de sus historias explicaba que una vez hubo un vrykolakas casado y con dos hijos. Pero cada sábado él desaparecía sin que su esposa Anieli supiera donde iba. Durante una fiesta local que tuvo lugar un sábado, los aldeanos se dieron cuenta que faltaba el esposo de Anieli. Así que los aldeanos salieron con antorchas al cementerio local para comprobar que no estuviera ahí. Los aldeanos encontraron una tumba medio abierta y en su interior se encontraba el marido de Anieli. Todos se dispusieron a quemarlo, pero antes el pidió clemencia. Los aldeanos no mostraron piedad y lo quemaron. Es fue el final de uno de los Vrykolakas.

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Según los registros históricos, en siglo XVII cada vez que se creía que un Vrykolakas estaba acechando una aldea, los habitantes solicitaban al obispo local la exhumación del cadáver sospechoso de ser un no muerto. El exorcismo, la decapitación, el desmembramiento, o colocando un clavo en la cabeza del cuerpo exhumado eran los métodos más comunes que se empleaban para matar a un Vrykolakas, seguido de una cremación. En Santorini era tradicional para los pescadores y otros navegantes que cuando pasaban cerca de las islas realizaban el signo de la cruz antes del amarre en el puerto principal, sólo para desterrar las malas influencias que se podían haber quedado en sus barcos.

Fran González

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