Relatos terror: Contacto telefónico

Una vez dentro del baño, éste, baja la tapa del retrete y se sienta para recibir más cómodamente la llamada. Pero cuando mira la pantalla del teléfono vuelve a ver que su propio número es el que se ve reflejado.

Paranoia

Alejo: Otra vez esta paranoia. Pero, ¿Quién puede ser? Voy a solucionar esto de una vez.

Y así lo hizo. Apretó el botón de aceptar la llamada y comenzó la conversación.

Alejo: Dime de una vez quien eres.

Voz del teléfono: ¿De verdad que no lo sabes?, entonces eres más estúpido de lo que pensaba.

Alejo: ¿Y encima te atreves a insultarme?

Voz del teléfono: No es un insulto, tan solo estoy describiéndote.

Alejo: ¡Vete a la mierda!

Y seguidamente cuelga la llamada. Pero solo unos segundos después el teléfono vuelve a sonar.

Alejo: A ver, ¿Eres un psicópata o algo parecido?

Pero la respuesta que éste recibe al otro lado de la línea telefónica es una sonrisa que se torna en carcajada cada vez que el joven repite su pregunta.

Alejo: Espera, creo que ya lo pillo. Eres Mario o uno de estos.
Esto es una broma, ¿Verdad?

Voz del teléfono: Jajaja… no.

Asustado

Alejo, creyendo que quizás sea una broma que le están gastando sus amigos decide abrir un poco la puerta del baño para observar si alguno de los allí presentes están hablando desde algún celular. Pero, desgraciadamente para él, todos siguen bailando y conversando, ajenos a la angustia de su situación.

Alejo: Está bien. Si lo que querías es asustarme ya lo has logrado.

Voz del teléfono: No, no es eso lo que quiero. Solo quiero que comiences a aceptar tu verdadera realidad.

Alejo: No te comprendo.

Voz del teléfono: Ahora lo entenderás. ¿Quién crees que ha solucionado tus estúpidos conflictos de pareja? O ¿Quién crees tú que ha conseguido ese puesto de trabajo que tanto ansiabas?, ¿Acaso crees que todo eso te ha llegado venido del cielo?, sí es así, entonces es que eres más imbécil de lo que pensaba.

Perplejo

Alejo: Pero, por Dios, dime, ¿Quién eres?

Voz el teléfono: Mira la pantalla y dímelo tú mismo.

Alejo hace caso a la misteriosa voz que se encuentra al otro lado de la línea y vuelve a mirar la pantalla del teléfono. Y una vez más, como todas las anteriores veces, observa que es su propio número de teléfono.

Alejo: ¿Yo?, ¿Acaso soy yo?

Voz del teléfono: No, soy yo.

Alejo: ¿Y quién eres tú?

Voz del teléfono: Soy aquel que ha moldeado tu vida a imagen y semejanza de la mía y por eso hoy vengo a exigir lo que es mío, lo que me corresponde, lo que me he ganado, lo que tú mismo, sin que nadie te obligara me has entregado.

Alejo: Y… ¿Qué es eso que me pides?

Sigue

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