CALAVERAS DE CRISTAL ¿REALIDAD O FICCION?

calavera crista Fedrerik

Una Leyenda… jamás contada

Cuenta la leyenda que los Atlantes poseían un medio de transmisión.

Al menos es lo que narra esta historia que fruto del azar cayó en mis manos hace mucho, mucho tiempo sembrando en mí la duda…¿Leyenda o realidad camuflada?

«Trece calaveras de cristal, de distintas tonalidades que al iluminarse marcaría el pistoletazo de salida, la cuenta atrás para el regreso de los Atlantes a nuestro Planeta»

 A pesar de las múltiples versiones, de las múltiples leyendas que circulan en cuanto a la civilización magistralmente descrita por Platón, yo me quedo con una que despojada de todo ornamento o floritura, cumple su principal misión: Profundizar, meditar, pensar con coherencia y claridad, sobre las leyendas que están instaladas en el imaginario colectivo para preguntarnos, si son tal.

Siguiendo con la leyenda escogida te diré, que: «Los Atlantes crearon 13 calaveras de cristal, tras conocer el destino final que les esperaba a todos ellos en nuestro Planeta». El motivo por el cual debían marcharse precipitadamente de la Tierra, pienso que ha sido hablado, especulado y desmigado hasta la saciedad y puede ser fruto de otro artículo—pero no de este—, centrado en las misteriosas calaveras de Cristal.

«Decía que 13 calaveras fueron esparcidas por distintos puntos energéticos de nuestro planeta para actuar como balizas de posicionamiento, indicadores, radares de aviso a los futuros Atlantianos que deban regresar a la Tierra.

Estos 13 puntos estratégicos de nuestro Planeta azul, son almacenes seguros y naturales de energía en la Tierra»

Es lógico pensar que si debes marchar de tu tierra por mucho tiempo—siglos tal vez—. Debes de legar un indicador de posicionamiento a generaciones futuras. Debes tallar el objeto «sagrado», en forma de «algo» que cause respeto o miedo, ¿una calavera tal vez?

Debes añadir a ese «algo sagrado» a esa «Baliza con forma de calavera» una función de «Autoabastecerse durante milenios» con el objetivo de funcionar por sí misma. Y otra función de «transmitir datos» para que esa «calavera mágica» sean tus ojos, tus manos, tu todo en tu antigua morada. Con el único objetivo de dejar transcurrir El Tiempo, para que llegado el momento, vuelvan a aterrizar en el hogar de sus ancestros esas generaciones futuras.

¡Ya se!, pensarás que esto, es fruto de la ciencia ficción, pero imagina por unos instantes—siempre analizando la leyenda que hoy te acerco con coherencia y raciocinio— que es cierta.luna reparto parcelas

Desde el año 1972 el hombre no ha vuelto a pisar la Luna y ahora décadas después, vuelven a activarse las ganas de dar un paseo por nuestro satélite.

Allí se han dejado restos de nuestro paso por ella—es más—, ahora se quieren delimitar porciones de terreno para las potencias que allí han alunizado… entonces ¿por qué debe de sonar extraño que dejaran en la Tierra balizas de posicionamiento, si de verdad otra raza habitó nuestro planeta hace milenios?

Avancemos un poco más.

Todo lo que se ha publicado hasta ahora de las misteriosas calaveras de cristal ha sido extenso y como en todo hay detractores y partidarios, pero lo incuestionable es que tenemos conocimiento de la primera calavera de cristal gracias al «Aventurero Británico» Frederick Albert Mitchell-Hedge.

Un hombre curioso, una celebridad en los años veinte, un banquero reconvertido en erudito de la historia y la arqueología. Ambicioso, inteligente, seductor que gustaba frecuentar los ambientes más dispares: Desde los clubes nocturnos frecuentados por millonarios hasta los locales más «cutres» frecuentados por exploradores variopintos.

Un personaje que según «las malas lenguas» fue la chispa de iluminación que tuvo Steven Spielberg para crear al magnifico Indiana Jones.

Frederick Albert Mitchell-Hedge pasaría a la historia cuando en el año 1919 viajó a Belice junto a su adolescente hija Anna a las ruinas de la ciudad maya de Lubaantun buscando vestigios de existencia de la Atlántida.

Era el decimosexto cumpleaños de la niña y ésta decidió ir por su cuenta y riesgo a explorar las ruinas del templo donde se encontraban excavando.

Anna vio un haz de luz entre las piedras, se descolgó por una estrecho agujero y dentro de las ruinas entre serpientes e insectos—¿te suena verdad?— contempló con más nitidez entre las piedras, el haz de luz. Movió los bloques para toparse con una calavera de cristal de cuarzo tallada en una sola pieza.

Podría detenerme aquí y explicar si la calavera encontrada por Anna Mitchell-Hedge, denominada «La calavera del destino», es auténtica, que edad posee y porqué los científicos, con el devenir de los tiempos y las pruebas a las que ha sido sometida no se ponen de acuerdo en explicar como se puede tallar un objeto de cristal de una manera tan perfecta pues no existe ninguna herramienta—hoy por hoy—, capaz de esculpir semejante pieza ya que fue hecha con un solo trozo de cristal puro tallado en contra del eje natural de la roca.

Pero la misión de este artículo es dar a conocer otra versión y nuevamente recordando la lectura de la Leyenda, contar que:

«La calavera/las calaveras— para ser más precisa, fueron esculpidas con la tecnología más avanzada en aquel momento que poseían los Atlántianos. Fueron realizadas con nano partículas de cuarzo, utilizando una micro tecnología que las hace transmisoras de datos de lo que hay a su alrededor: minerales, seres vivos, animales, humanos…etc. Para así lanzar información permanente a sus dueños y señores. Se nutren de la propia energía que transmite la Tierra, gracias a la rotación permanente de nuestro planeta»

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