SPANISH WALKING DEAD

Con casi seis millones de parados, con una gran parte de la población en el linde de la pobreza y una grave crisis institucional y política, la aparición de los muertos vivientes, apenas mereció un breve en las portadas de los periódicos. Si, se comían a la gente, pero pero mostraban cierta preferencia por los banqueros, economistas y políticos, esto les gano cierta simpatía por parte de la población. Además, desde la aparición en el 82 del videoclip “Thriller” de Michael Jackson a la gente ya no les parecían tan terroríficos. Ciertamente a los no muertos les encantaba bailar antes de despedazar al personal y montaban bonitas coreografías que rápidamente fueron subidas a Youtube con gran éxito de visitas. Estaban muertos, pero no tontos, entre ellos había un gran numero de políticos de izquierdas y ex sindicalistas y empezaron a reclamar sus derechos, carne en abundancia y una pensión digna. El Ministro de Hacienda rechazo de plano sus reivindicaciones, subiría el déficit y los muy puñeteros no cotizaban. Hasta la Conferencia Episcopal que siempre opinaba sobre todo, no supo pronunciarse. Algunos elementos de la extrema derecha esperaron la aparición de Franco en el Valle de los Caídos, pero con aquel tocho de mármol en su tumba, no hubo manera. La situación se descontrolaba, los cementerios estaban tan llenos que ya parecían After hours de Marbella de madrugada. A las familias al principio les hizo gracia reencontrarse con sus seres queridos, pero con la crisis, quien podía permitirse mantener a los vivos y a los muertos. No eran tan peligrosos, no solo comían carne humana, también les gustaban las latas de comida para gatos, pero tan solo de la marca ”Gourmet”, carísimas. Hubo manifestaciones, los muertos vivientes se comieron a bastantes antidisturbios, con grandes aplausos de los grupos anti sistema. Hubo unas elecciones y el partido de los no muertos consiguió bastantes escaños, claro que antes hubo que solucionar el problema de si los muertos podían votar. Al final se llego a una solución pactada, los no muertos serian considerados jubilados de larga duración o pensionistas por incapacidad o larga enfermedad.
Los cementerios pudieron aprovecharse para la construcción y empezó otra burbuja inmobiliaria.
Vivos y muertos convivieron felizmente, hasta la siguiente crisis.
Tom Roca

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