LOS ESCALOFRIANES LIBROS ENCUADERNADOS CON PIEL HUMANA

Hace unos años se descubrieron tres libros en la biblioteca de la Universidad de Harvard que tenían unas tapas de cuero de aspecto extraño. Tras una inspección más detallada se descubrió que las tapas de los libros estaban encuadernadas con piel humana y en un caso, se especuló que la piel procedía de un hombre que fue desollado vivo.

libro

Aunque nos pueda parecer extraño, la práctica de usar la piel humana para encuadernar libros era bastante popular durante el siglo XVII. Los médicos de la época solían utilizar la piel de los cadáveres que habían disecado durante sus investigaciones. A principios del siglo XIX, en el Reino Unido era una costumbre habitual usar la piel de los criminales ejecutados para encuadernar libros. La mayoría de estos ejemplares se usaban para escribir las fechorías de estos mismos criminales. En la revolución francesa, las pieles de los nobles guillotinados se usaban para encuadernar ejemplares de la constitución francesa o paradójicamente, ediciones completas de Rousseau, del que los nobles se reían por sus teorías. En la época nazi, se sabe que la piel de muchos judíos acabaron como tapas de libros o incluso como pantallas de lámparas.

Pero volvamos a los tres libros de la biblioteca de Harvard , uno de poesía romana, otro de filosofía francesa, y un tratado sobre derecho medieval español. En concreto, el titulado “Practicarum quaestionum circa leges regias” tiene una curiosa inscripción, grabada en color purpura en su última página:

“El encuadernado de este libro es todo lo que queda de mi querido amigo Jonas Wright, quien fue desollado por los wavuma (Los wavuma se cree que fueron una tribu africana que habitó el actual Zimbabue) en el cuarto día del mes de agosto de 1632. El rey Btesa me dio el libro, una de las posesiones del pobre Jonas, junto a su piel para que lo forrara. Requiescat in pace”.

Finalmente y tras efectuar diversas pruebas sobe el libro, se determinó que probablemente todo era fruto de una broma macabra, ya que en realidad la portada del libro estaba hecha con piel de oveja, o eso es la menos lo que dicen los bibliotecarios de Haevard, quienes tienen la fama de no ser especialmente aficionados a dar publicidad sobre sus descubrimientos, aun así los otros dos libros fueron autentificados como encuadernados con piel humana.

Repartidos a lo largo del mundo, no obstante, son muchos los libros con esta particularidad, totalmente autentificados, como dije al principio algunos con la piel del reo cuyo proceso se encuentra entre sus páginas, en otro, un libro de 1.606 que recopila actas de supuestas traiciones a los jesuitas, en su primera página reza: ”Donante de la piel Padre Henry Garnet”, y tenemos otro muy especial, uno que muchos aseguran haber leído, pero del que nadie ha podido aportar pruebas de su existencia, uno del que cuentas que con solo ojear sus páginas conocerás lo que es la locura.  escrito según dicen por el árabe  Abdul Alhazred con el título de Al Azif, y que pasó a la historia por su traducción al griego  allá por el año 950 por  Theodorus Philetas conociéndolo desde entonces con el nombre de Necronomicón “El libro de los nombre muertos”, pero de él, mejor hablaremos otros día.

necronomicon

“No está muerto lo que puede yacer eternamente; y con el paso de los extraños eones, incluso la Muerte puede morir.”―Howard Phillips Lovecraft

Fran González 

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