LAS BRUJAS DE SALEM

En siete meses de 1692, en la aldea de Salem, hoy estado de Massachussets, fueron ejecutadas 20 personas, arrestadas 200 y acusadas 200 más por distintos delitos relacionados con la brujería.

Los juicios de las Brujas de Salem, pueden ser considerados como actos  de odio, de locura o de sugestión, juicios que marcaron un hito mundial en la historia de  la intolerancia humana. Hay que recordar que cuatro años después de los juicios de Salem, los jurados firmaron una confesión de error y suplicaron clemencia.

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La historia comienza cuando a la pequeña localidad de Salem llega un nuevo reverendo, Samuel Parris, a este le acompañan su hija Elisabeth de nueve años y su sobrina Abigail de doce. El sequito de los Parris lo completaba Tituba, una esclava negra de raíces antillanas, practicante del vudú y de algunas suertes adivinatorias, a las que el reverendo no ponía objeción, al no estar demasiado al tanto de que estas estaban totalmente condenadas por la iglesia, así como el marido de esta.

Según cuentan los escritos recopilados del juicio, todo comenzó cuando las dos niñas comenzaron a manifestar extraños comportamientos, entre otras las de romper a llorar desconsoladamente sin motivo aparente o colocarse a cuatro patas y ladrar como perros. Poco a poco la extraña conducta se fue apoderando de otras jóvenes amigas de Elizabeth y Abigail. Una de ellas Ann Putman aseguraba haber peleado con una bruja que la quería decapitar. Fue el médico del pueblo Willian Griggs, el que ante la posibilidad de diagnosticar el mal que padecían las adolescentes, determinó que se trataba de un caso de brujería.

El reverendo Parris, lógicamente fue el encargado de efectuar las primeras investigaciones, descubriendo que tanto su hija como su sobrina participaban en los rituales de Tituba, e incluso que el marido de Tituba, elaboraba un pastel de brujas que estaba hecho de harina de centeno y orina de niño que provocaba estados de trances, convulsiones en aquellos que lo consumían, que incluso llegaban a expulsar espuma por la boca.

Elizabeht, Abigail y sus amigas entraron en pánico al ser sorprendidas, y cuentan, que por iniciativa de Abigail, que al parecer se erigió en la líder del grupo, aseguraron que no sólo Tituba las había embrujado, sino que también Sarah Good, una indigente, que según se dice, tenía problemas mentales, y Sarah Osborne, una inválida que convivía con un hombre sin estar casada, algo que para la época era pecaminoso.

La histeria colectiva no tardó en producirse, por lo que se realizó una audiencia en marzo de 1693 en donde Tituba confesó que efectivamente era una bruja y que a raíz de un embrujo suyo, un espectro maligno había atacado con un cuchillo a Ann Putman, diciendo también que  un hombre le había entregado un libro en donde aparecían los nombres de todas las brujas que habían en Salem.

Tanto Ann Putman como su madre Rebecca Nurse, fueron acusadas de brujas. Más tarde otra mujer llamada Susanna Martin, también fue acusada de bruja ¿la razón? De acuerdo a su vecino, ella había embrujado a sus bueyes. Pero en esta caza histérica de brujas, también hubo hombres que fueron acusados, entre ellos estuvo el reverendo George Burroughs quien fue señalado como jefe de las brujas y más tarde John Alden quien fue identificado como el hombre que le habría entregado a Tituba en libro en donde aparecía todas las brujas de Salem.

En los juicios nunca faltaban la presencia de fantasmas, espectros malignos y hasta el mismísimo diablo. Las niñas se quedaban mudas, a veces paralizadas y en otras se retorcían en el suelo llorando y gritando ante tales presencias, para acto seguido señalar y acusar a algunos de los presuntos como brujos.  Tantos eran los acusados que hubo la necesidad de crear un tribunal especial que fue presidido por el juez William Stoughton, un hombre, extremadamente religioso y que no tenía problema  alguno para sentenciar a cuentos eran acusados de prácticas malévolas.

Lla primera persona que fue ejecutada  por bruja fue Bridget Bishop, una mujer extrovertida de 60 años que se había casado tres veces y que, si bien en el juicio aseguró que no sabía lo que era una bruja, fue ahorcada el 10 de junio de 1692. Tras su muerte vinieron muchas más tanto de hombres como de mujeres, entre ellos  el reverendo George Burroghs, Alice y Mary Parker, ambas formaban parte del grupo de niñas del entorno de Abigail, Martha Cory, acusada de enseñarle a Tituba a leer la suerte en una clara de huevo, o Giles Cory, ejecutado por intentar defender a su esposa. En total murieron ahorcados 20 personas, 13 mujeres y 7 hombres, y  200 fueron apresados en espera de ejecución, condena de la que finalmente fueron absueltos cuando se comenzó a acusar de brujería a personas pertenecientes a las clases altas, por ejemplo un familiar del Gobernador de Salem, Williams Pipps, que fue quien decidió disolver el tribunal especial y dejó de admitir la existencia de espectros como prueba para acusar a alguien de brujo.

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Años más tarde los jurados de estos mismos juicios firmaron una “confesión de error” y suplicaron clemencia por haber condenado a muerte a tantos inocentes.

Actualmente el lugar que en otro tiempo fuera la localidad de Salem es considerado un lugar turístico que recibe miles de turistas al años, alguno de los cuales siguen sosteniendo de que en realidad hubieron brujas en Salem.

Fran González

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