LA NIGROMANCIA EN LA ANTIGÜEDAD

La nigromancia es la práctica de hablar con el espíritu de los muertos y se remonta a época cristianas. En la antigüedad ya los mesopotamicos, los etruscos y los egipcios disponían de sacerdotes que se destinaban expresamente a este fin. Para los persas era la fuente principal de adivinación. El propósito era contactar con personas que viven en la otra dimensión para obtener información o consejo para su futuro . Los griegos los dividían en tres grupos: los espíritus operativos, los espíritus de adivinación y aquellos espíritus que te otorgaban protección o sabiduría con su consejo. Luciano de Samosata fue un escritor sirio del siglo II d. C. y enumeraba 32 ritos de nigromancia diferentes, utilizando los huesos de los muertos. Precisamente por estar tan difundida esta práctica los habitantes de Tesalia estaban castigados con el exilio, y después, el emperador Constantino decreto pena de muerte para aquellos que lo practicasen.

En el antiguo testamento hay varias referencias a esta práctica condenándola, y en la Edad Media pasa ser considerada una obra demoniaca.

En el antiguo Israel los nigromantes estaban clasificados en tres categorías y según el Talmud se ponía un hueso de un animal al que denomina yaddua  en la boca del difunto, y eso le permitía volver hablar.

Por lo que podemos leer en la Biblia esta práctica llego a convertirse en una plaga social, por lo que los gobernantes se veían obligados a expulsar a estos magos a la mayor celeridad posible, ya que el hecho de  ir desenterrando muertos y utilizarlos manipulándolos hacía que se propagasen las enfermedades y las plagas con mucha rapidez,  y además había la creencia popular de que los espíritus quedaban vagando indefinidamente por el mundo de los vivos, algo que no hacía ninguna gracia ni a la población ni a los gobernantes.

Gracias a los escritores romanos (entre ellos Nerón) sabemos que los cadáveres preferidos por los nigromantes eran: los que no habían recibido sepelio, los de muerte prematura y/o violenta, los suicidas, los condenados y aquellos que había muerto en batalla. Recordemos que tanto para griegos como para romanos el enterramiento digno era de suma importancia para poder pasar al otro lado, por lo que se creía que este tipo de espiritus eran más accesibles.

Es una enciclopedia del siglo X se describe cómo trabajaban estos evocadores de sombras, que así pasaron a llamarse en esa época: primero había que identificar la tumba de la persona consultar. Para ello llevaban una cabra o un macho cabrío cogido por los cuernos, el animal los guiaba hasta el punto exacto donde había que cavar, y en ese momento el Nigromante mataba el animal, para seguidamente quemarlo, y proceder a recitar los encantamientos y hechizos pertinentes, ofreciendo otros sacrificios para poder conectar con el espíritu. Como veis el procedimiento era bastante oscuro en sí.

Silvia Rossi

  

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