LA MEDITACIÓN

La meditación se asocia a un estado de bienestar vinculado a lo espiritual. Lo cierto es que al conjuntar una relajación profunda con una respiración regular, los beneficios que se alcanzan son algo más que una calma mental, o una mera sensación de bienestar pasajero. Se ha comprobado científicamente, utilizando técnicas tales como las resonancias magnéticas, que la práctica regular de la meditación nos aporta múltiples beneficios, entre ellos una remarcable mejora de la memoria, de la capacidad de atención, detectandose incluso un significativo aumento de ciertas partes de la corteza cerebral.
Asimismo, mejora la inteligencia emocional, potencia el funcionamiento del sistema inmunitario, alivia el estrés y baja la presión sanguínea.
Los monjes budistas, con miles de horas de meditación a sus espaldas, han permitido a los científicos constatar los cambios que la meditación produce en el cerebro y que han sido medidos con técnicas de imagen, como la resonancia magnética funcional y más recientemente, la magnetoencefalografía (que mide la actividad en distintas zonas cerebrales durante un tiempo determinado). Los sorprendentes resultados obtenidos durante un estudio de la Universidad de Wisconsin (EEUU) con el monje tibetano Matthieu Ricard hicieron que en 2007 fuera considerado «el hombre más feliz de la Tierra».
Debemos tener en cuenta que la felicidad es un estado mental y que trabajando y calmando la mente nos será mucho más fácil acceder a este estado. Sí permitimos que sea nuestra mente la que rija nuestros estados emocionales, sin calmarla antes, probablemente nunca hallaremos la ansiada felicidad, puesto que la mente tiende a negativizar los hechos. Nuestro peor enemigo es nuestra propia mente.
Silvia Rossi

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