LA LUNA NUEVA

 El novilunio o la luna nueva representa desde la antigüedad la oscuridad, la magia de lo femenino, y está simbolizada por la diosa Hécate y su forma más misteriosa y cercana a la muerte. Por tanto la luna nueva está ligada a todo lo que tenga que ver con las transformaciones, al karma y a las vidas pasadas. Antiguamente había la creencia de que con Luna Nueva era cuando las mujeres menstruaban.
Cuando la luna se encuentra en esta fase es el momento de plantearse preguntas y de sacar a la luz las cosas que permanecen ocultas. Es el momento de buscar verdades y de desvelar secretos. Sin embargo no es el momento de iniciar proyectos, ya que probablemente tengamos una sensación de desorientación, de andar perdidos, Y tampoco es el momento ideal para tomar decisiones importantes o de asumir responsabilidades, ya que esta fase lunar produce confusión e incluso estrés. También podemos caer en la contradicción de sentirnos llenos de energía y con ganas de iniciar cosas nuevas pero de una forma confusa y llenos de contradicciones, incapaces de centrar nuestra atención. En este periodo es más fácil distraernos y perder la concentración.

Por otra parte es el momento en el que somos más receptivos, más perceptivos y nuestra intuición se hace mayor, por lo que es el momento para la reflexión y la meditación. Lo importante ahora es preguntarse qué es lo que no queremos, es más, que es lo que necesitamos y concentrarnos en un plan de acción para llegar hasta ello. Por eso considero que es muy importante bajo este influjo la visualización de nuestras metas como si ya se hubiesen cumplido.
Aprovecharemos la luna nueva para iniciar dietas depurativas, como por ejemplo la dieta de la luna, dietas desintoxicante o incluso iniciar una ayuno.

Los rituales indicados en esta fase lunar son los de protección, de curación, de sanación emocional, de crecimiento personal, y aquellos que nos hagan aumentar la clarividencia o la intuición.
A continuación os dejo un ejercicio de visualización para fomentar la intuición:

En cualquier momento del día en el que dispongamos de unos minutos de tranquilidad y silencio visualizaremos una pantalla blanca delante de nuestros ojos.

En esta pantalla proyectaremos una figura geométrica (cuadrado, círculo, triángulo) y procuraremos mantenerla durante unos minutos. A continuación proyectaremos cualquiera de las otras figuras geométricas en nuestra pantalla imaginaria.

Nos tomaremos un descanso de unos segundos sin abrir los ojos y después combinaremos las figuras geométricas que visualizamos previamente, combinándolas, imaginando el triángulo dentro del círculo, el círculo dentro del cuadrado, etc.

Si no estamos acostumbrados a hacer visualizaciones es aconsejable hacer una breve meditación antes.
Silvia Rossi

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