LA BRUJA MODERNA. Mi crónica del Programa

Escucha ahora las palabras de las brujas. Los secretos que escondimos en la noche. Los dioses más antiguos son invocados aquí. El gran trabajo de la magia es buscado… Esta noche y a esta hora. Invocamos al ancestral poder. Tráenos tus poderes. Queremos el poder. Danos el poder.

                                             (Conjuro para el poder Dominus Trinus)

bruja

 Recuerdo una canción de mis años de infancia que hablaba de un mundo al revés y en que, entre otras cosas, hablaba de que en ese mundo había… una “Bruja Buena”. Desde tiempos ancestrales, la religión, las leyendas, la tradición, y hasta los cuentos infantiles,  han asociado la brujería a la maldad, en el mejor de los casos, y en uniones espirituales o carnales con el mismísimo Diablo en los críticos más extremos. ¿Pero? ¿Qué hay de verdad en esta leyenda negra en torno de las brujas?

 La maldad no va asociada al cargo, la maldad va asociada a las personas.  Supongo que las brujas que utilizan sus poderes, hechizos o conjuros para el mal existen hoy día, igual que existieron antaño, pero eso no es lo habitual, si nos despojamos de nuestros prejuicios, entenderemos que la brujería no es más que un  conocimiento de ciertas artes que, en la mayoría de los casos, lo único que pretenden es obtener beneficios, y curiosamente no para aquellos que la practican, sino para aquellos que en ella depositan su confianza.  Nuestra invitada de ayer, Rosa, una bruja moderna, nos lo dejo bien claro, nunca accede a las peticiones de aquellos que solicitan sus servicios en busca del mal, de la ambición o de la manipulación de los demás. Y por supuesto, no conoce de nada al Diablo.

Cuentan, que hubo un tiempo en que las brujas se reunían en cuevas, playas y bosques donde realizaban aquelarres, donde practicaban las malas artes para dañar las cosechas o a los ganados, donde sacrificaban a niños recién nacidos y donde invocaban al Diablo para mostrarles su adoración o incluso para mantener relaciones carnales con él. Ese mismo tiempo en el que a las mujeres de bien solo se les permitía reunirse en la iglesia, o en torno a una cocina para compartir recetas. Un tiempo en el que las brujas preparaban sus brebajes mágicos para enajenar a sus enemigos mientras la ciencia trepanaba cerebros y cubría de sanguijuelas los cuerpos de los enfermos, y en el que la iglesia aplicaba su penitencia sobre aquellas pecadoras a las que Dios había castigado a engendrar un hijo enfermo por causa de sus faltas.

No estoy seguro de que el Diablo exista, igual que no lo estoy en cuanto a la existencia de Dios, hace mucho que entendí que el negacionismo no es el mejor camino, por lo tanto ni niego ni afirmo, me limito a opinar. Es por eso que en mi opinión considero que para todas aquellas mujeres, nacidas en época equivocada, que eran amantes de la naturaleza, de la magia, de la alquimia, a las que les gustaba leer, opinar y que no estaban dispuestas a pasar su vida bajo el yugo de un marido, que en la mayoría de las ocasiones les había sido impuesto, les debía resultar demasiado complicado aceptar una sociedad  a la que ni podían, ni querían pertenecer. Imagino que aceptar ser bruja y comulgar con el maligno, era uno de los caminos posibles para exponer al mundo su rebeldía, sobre todo, si estaban sometidas a aberrantes torturas de las que mejor no entrar en detalles.

Es por eso, que para concluir, solo me queda mostrar mis respetos a aquellas, que en honor a esas mujeres que en su día fueron capaces de buscar en la naturaleza un remedio para las enfermedades, de profundizar más allá de los conceptos establecidos o de rebelarse contra un sistema que más que relegar a la mujer, prácticamente la anulaba, se definen a si mismas como brujas.

brujas

Se respeta la naturaleza.

Respeto por la Madre Tierra.

Se festeja el cambio de las estaciones.

Se cree en la igualdad de sexos y de razas.

Se utiliza el Círculo Mágico como forma de celebración y de oración.

La búsqueda continua y la necesidad de aprender.

No pretender el mal hacia nadie, el mal siempre se devuelve.

No ambicionar más de lo que se necesita.

                                       (Algunos principios de la brujería moderna)

Fran González

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