EL TRIÁNGULO DE LOS SUICIDIOS

El Cortijo de los Asombros (Priego de Córdoba-Córdoba), el Cortijo de la Carrasca y el Cortijo de la Lastra (Almedinilla-Córdoba) y el Cortijo de los Catorce (Priego de Córdoba-Córdoba). Estos cortijos tienen algo en común, que forman parte del triángulo de los suicidios. 

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Al parecer dentro de este triangulo la tasa de suicidios es cuatro veces mayor a la media nacional. Y no solo eso también se han dado casos de apariciones, psicofonías y diversos fenómenos paranormales.

 El primer cortijo es el de los Asombros en Priego de Córdoba. Fue derruido en el 2010 y sus vértices están situados en la zona de Iznájar, Valdepeñas de Jaén y Alcaudete.

Por lo que se cuenta este cortijo esta maldito desde su construcción. Los dueños se ahorcaron en un árbol de aspecto fantasmagórico que estaba en las inmediaciones de la finca. A raíz de estos suicidios han ocurrido acontecimientos extraños que han llamado la atención de investigadores paranormales.

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Se construyó en 1900 y las manifestaciones comenzaron al final de la Guerra Civil española en 1939 (al parecer el cortijo sirvió de refugio). Los habitantes del pueblo le pusieron el nombre de los «Asombros» porque antiguamente «asombros» significaba «aparecidos».

La historia habla de la presencia de un duende que se asemejaba a los martinicos, vestido con hábito franciscano y que se dedican a asustar a las personas moviendo las cosas de sitio, encendiendo y apagando los candiles, anunciando falsas desgracias. Otros hechos son cortinas que se mueven sin haber corrientes de aire, puertas que se abren y se cierran solas, cuadros que se caen sin causa aparente. Otro de los sucesos son las voces que se escuchan en días que no hace viento, figuras translúcidas de vecinos que han fallecido, sombras en las paredes. Se aparecían fantasmas de niñas jugando y hasta se han recogido psicofonías. Los campesinos evitan tener que pasar por aquel paraje porque piensan que el lugar esta maldito por las almas torturadas de los allí ahorcados.

Dentro del cortijo se ha llegado a escuchar ruidos de gente, llantos de niños, voces llamando a sus familiares cuando no había nadie dentro. Y en investigaciones paranormales durante las sesiones psicofónicas se ha registrado en los termómetros una bajada de hasta 5º en segundos.

 El lugar parecía que atraía a los suicidas para ahorcarse en los árboles próximos al cortijo ya que el lugar casi siempre estaba rodeado de frecuentes nieblas y por la falta de pájaros alrededor del lugar.

 El siguiente cortijo es el de la Carrasca en Almedinilla (Córdoba) que también recoge fenómenos extraños como golpes en las paredes, voces de niños jugando, personas de apariencia extraña y los suicidios en una misma familia. Un testigo cuenta que escucho de sus mayores la historia de una joven que vivía en el cortijo con su padre. Este no le gustaba el novio de su hija. El padre mediante unos rezos y hechizos metió a su hija en una grieta como castigo y según la leyenda sigue allí. Se dice que el espíritu de esta chica se le aparecía a un chico al atardecer cuando este iba a recoger la leche. La describía como una muchacha muy guapa, de pelo largo y rubio. El chico se prendó de la chica. Ella le dijo que fuera un día y a una hora en concreto pero que no le dijera nada a nadie que era algo muy importante. El chico se lo contó a un familiar y cuando llegó al lugar y ver la chica que iba acompañado se les presentó en forma de bruja.

Otro cortijo que entra dentro de este triángulo es el de la Lastra también en Almedinilla en Córdoba, construido en piedra y del cual solo quedan ruinas. Los testimonios de lugareños que vivían cerca de este cortijo aseguran a ver visto a un anciano muy extraño al cual bautizaron como «El hombre de las uñas» por las uñas tan largas que tiene. Se dice que se le aparece a los que pasan por allí causándoles grandes espantos.

Y por último el cortijo de los Catorce en Priego de Córdoba. Es el más grande de los que he mencionado anteriormente. Este nombre se lo dieron porque 14 miembros de la misma familia se ahorcaron de la misma viga. No hubo motivos para que se produjera estos hechos tan traumáticos. El primero en ahorcarse fue el padre que días después de su muerte llamó a su hijo para que también se suicidara y que lo acompañara a ese lugar donde estaba, el pequeño no tardo en hacer caso al espíritu de su padre. Cuando se ahorcó se encargo de llamar al resto de sus familiares para que «vivieran» con ellos en aquel maravilloso lugar.

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Como es de lógica a todos estos suicidios se las ha intentado busca explicaciones como factores biológicos, psicológicos, ambientales, etc. Las más destacables son por:

– Depresión. El factor más lógico, al cual se le suelen atribuir este tipo de muertes.

– Aguas subterráneas. Ya que podrían contener ciertos «organismos» los cuales puedan provocar a ciertas personas, enfermedades mentales, psicopatías o depresiones.

– Falta de yodo en el aire. Lo cual puede cambiar el estado de ánimo de las personas.

 Y por último….Testimonios:

– Antonio Jiménez. «Hará 30 años llegó al cementerio un hombre de mediana edad y llevó flores a las tumbas de sus familiares. El antiguo capellán de la zona le preguntó si se encontraba bien, porque hacía mucho frío y llevaba horas ‘hablando’ con sus difuntos. Este extraño hombre le contestó que se estaba despidiendo. El capellán lo dejó solo y se fue a atender a otras personas que estaban en el camposanto, pero escuchó una frase que este hombre dijo ante las tumbas: «¡Ahora nos vemos. Ya voy!». Al cabo de unos diez minutos se escuchó un disparo. Encontraron al hombre tendido en la losa de mármol con un tiro en la cabeza. El suicida había puesto instantes antes su chaqueta a modo de almohada y había depositado una cubeta bajo la cañería de la losa para recoger la sangre. Después se tumbó, se introdujo la pistola en la boca y se disparó. No murió en el acto. Falleció días después en el hospital. Los que fueron a visitarlo dijeron que este hombre les había citado al día siguiente mediante una carta para que acudieran a su entierro, puesto que se iba a matar».

-“Una noche calurosa de verano, en un pequeño cortijo situado en las inmediaciones del río Salado (afluente del Genil) una mujer de unos 40 años le disparó, sin motivo ninguno, a su hijo de 8 años. Después preparó una soga y mientras lo hacía repetía una y otra vez “¡espérame!, ¡ya voy, ya voy!”. Se subió a una silla para pasar la soga por una de las vigas del techo, coloco la soga alrededor de su cuello y saltó de la silla. Los motivos del asesinato y el suicidio nunca se supieron”.

-«El sepulturero del camposanto de Priego de Córdoba, contó a un investigador que cada año entierra una media de 10 personas que se han ahorcado o pegado un tiro»

Sean por las causas que sean estos son “los cortijos de la muerte” por los hechos que acontecieron entre sus paredes y en sus tierras. Todos esos suicidios que se produjeron han cargado de energías negativas estos lugares que quedaron marcados por la muerte.

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