EL PODER DE LOS CRISTALES: LA AMATISTA

Amatis era una hermosa ninfa, protegida de Artemisa, de la que un día en una orgía Dionysos se encaprichó. Ésta trató de rehuirle y, como no conseguía despistarlo, pidió ayuda a su protectora, que la convirtió en cristal de roca cuando el dios libidinoso la tenía ya en sus manos. Ante semejante transformación y al darse cuenta de lo que había pasado a raíz de su conducta, Dionysos lloró sobre ella, tiñendola con sus lágrimas empapadas en vino, y dotándola de ese maravilloso color. Puede que por eso se haya convertido en la piedra de la sobriedad, ya que la leyenda dice que esta piedra tiene la facultad de absorber los vapores del vino y evitar la embriaguez, así como de mantener la castidad, facultades que le otorgó el mismo dios Dionysos, para no olvidar lo que le había sucedido. Ya Aristóteles hacia referencia a este mito.
La amatista es una de las pocas piedras que es tan popular hoy como lo fue en la antigüedad. Leonardo da Vinci dejó escrito que la amatista tenía el poder de disipar los malos pensamientos y de afinar la inteligencia. De hecho la amatista es una gran transmutadora de energía negativa en energía positiva, calma los ánimos y ayuda a la concentración, cualidades por lo que está piedra sigue siendo tan utilizada.
En la Biblia hacen referencia a la amatista como una de las 12 piedras que adornaban el manto de Aaron, el que utilizaba como sumo sacerdote. Y siempre se ha conocido como la piedra de los Obispos, ya que tradicionalmente los sellos que estos llevaban estaban adornados con esta piedra semipreciosa.
Los egipcios también utilizaron mucho las amatistas. En muchas de las tumbas de faraones se han encontrado joyas engarzadas con dichas piedras, y parece ser que los soldados de dicha civilización las utilizaban como amuleto para darles coraje en el frente.
La cultura China también ha utilizado la amatista en el fen shui, curiosamente con el mismo fin que en otras culturas: neutralizar la negatividad, abrir la mente y calmar los ánimos.
En el renacimiento fue símbolo de modestia, y muy utilizada por las casas reales como la inglesa o la rusa.
La amatista tiene unas tonalidades que van del lavanda al púrpura, y que, además de todo lo dicho anteriormente, tiene unos grandes poderes curativos y limpiadores, potenciando la conciencia espiritual. En terapia se utiliza para ayudar a superar todo tipo de adicciones y para ayudar a desbloquear, así como para superar estados de ira, miedo y ansiedad.
Excelente aliada durante la meditación, te ayuda a enfocarte y a facilitar la visualización, también se puede poner en el sexto chakra para estimularlo.
Muy útil para recordar sueños y para generar sueños intuitivos, y puede facilitar las experiencias de salida del cuerpo. Poniéndola bajo la almohada evitarás las pesadillas y/o el insomnio.
Es una piedra que aporta sentido común, ayudando a la comprensión de los problemas y a la toma de decisiones.
Esta maravillosa piedra tiene la facultad de equilibrar y conectar los cuerpos físico, emocional y mental, además de limpiar el aura, estimular los chakras y trasmutar la energía negativa.

Silvia Rossi

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