EL PODER DE LOS CRISTALES: EL ÓNIX NEGRO

El ónix negro está considerando como una piedra sagrada en la Tradición wicca, ya que representa lo que está en la dimensión más allá de la vida. En esta piedra están encerrados los misterios de la vida y de la muerte, y tradicionalmente es una piedra de secretos y poder.
En la antigua Grecia es decía que ésta había nacido de una uña de Afrodita que Eros había roto involuntariamente con una punta de flecha, arrojándola al agua y que las Parcas la convirtieron en piedra.
Los romanos la apreciaban mucho y la utilizaban como amuleto en joyas con los signos del zodiaco grabado en ellas.
Sin embargo Alejandro Magno le tenía particularmente manía, decía de ella que provocaba pesadillas, alteraciones del sueño, melancolía y que producía discordia entre amigos y familiares, entre otras cosas.
Se dice que las sacerdotisas de Delfos disponían de ónices en la sala donde practicaban sus oráculos.
En muchas tribus de África esta piedra tiene una gran importancia y en todo el continente existen varias leyendas en torno a ella. En algunas se dice que el mundo surgió de una pequeña piedra de ónix, y que al explotar se creó la Tierra. En otras se cuenta que es una piedra del submundo, donde los muertos van a parar a un inmenso ónice en el interior de la tierra.
El ónice es una gran aliada en momentos difíciles ya que aporta apoyo en momentos de confusión o de gran estrés, tanto físico como emocional. Esta piedra te ayuda a aprender las lecciones de la vida, aportando la perseverancia y la fuerza necesaria, así como auto confianza. Mentalmente alivia las preocupaciones y los miedos, además ayuda a tomar decisiones acertadas.
Antiguamente se utilizaba para favorecer la castidad, se ponía alrededor del cuello para enfriar los impulsos sexuales.
El ónix te ayuda también a ser el dueño de tu destino y a acceder a tu guía si la alineas con tu energía y la energía superior.
Esta piedra tiene la propiedad de guardar los recuerdos de los sucesos de quién la haya llevado puesta, y se utiliza a menudo para la psicometría, sobre todo para quién esté comenzando a familiarizarse con las vibraciones.
Por este motivo también se utiliza en terapias de vidas pasadas, para sanar viejas heridas y traumas que estén afectando a la vida actual. Con el ónice se detecta donde está la fuente del problema para poder trabajar con la terapia de cristales, o con la terapia que se considere más adecuada.
Ayuda a tener más autocontrol, ancla la energía para adquirir estabilidad e integra las dualidades que podamos tener en nuestro interior.
Equilibra la energía del ying y el yang, y favorece la absorción de de la energía universal necesaria para los procesos de sanación.

Silvia Rossi20140709-170132-61292629.jpg

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