¿Amigos imaginarios?

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Los psicólogos dicen que los niños a través de los amigos imaginarios liberan sus sentimientos positivos y negativos proyectan sus conflictos, miedos y fobias ante nuevas situaciones o enfrentarse a algún reto o realidad diferente. Adquieren más confianza porque piensan que su amigo imaginario consigue vencer y conseguir todos estos retos. Se sentirán más fuertes, capaces, controlarán mejor sus emociones. Desarrollan habilidades sociales.

Pero lo que no pueden explicar los psicólogos es que también existen  niños psíquicos y que sus “amigos imaginarios son espíritus y que, a veces, estos niños sufren verdaderas experiencias de terror. Son niños que tienen una mente más abierta y por eso las experiencias que viven son muy comunes. Podemos decir que en ocasiones se tratan de espíritus presentes en la vida del niño.

Supuestamente yo tuve uno, pero la pregunta es….¿era un amigo imaginario o un espíritu?

Al ser hija única no tenia porque preocuparme de que nadie me tocara o cogiera mis juguetes. Pero cada vez que me ponía a jugar y me daba la media vuelta cambiaba algo de sitio y no entendía lo que pasaba. Si jugaba con una muñeca y la dejaba sentada en un descuido mio la encontraba tumbada o boca abajo o le quitaba el zapato y después se lo volvía a poner. Cuando estaba estudiando lo mismo ocurría con los lápices, desaparecían y volvían a aparecer. Yo me quejaba a mi madre y ella pensaba que era cosa mía o por un despiste. Escuchaba risas, pasitos y sentía pequeñas caricias en los brazos o en la cara.  Es mi peque. Desde que tengo uso de razón siento y oigo a un niño pequeño como de dos años más o menos. A veces veo correr una especie de figura blanquecina muy pequeña y al instante escucho como golpea la puerta de la calle. Yo he crecido y él sigue conmigo.

Cuando estoy sentada leyendo se acerca a mi y empieza a tirarme de la ropa o da palmetazos en el suelo. A veces tengo que pedirle que me devuelva el pendiente que se ha llevado de la mesa, salgo de la habitación y cuando vuelvo el pendiente esta en su lugar, como niño que es le gusta jugar.

Recuerdo una noche que estando en la cocina con mi madre, dejé la panera con una servilleta de tela en la mesa. La servilleta estaba doblada encima de la panera y mi madre y yo estábamos hablando cuando de pronto vemos las dos como la servilleta se va deslizando de la panera y cae al suelo y escuchamos unas palmaditas de niño. Mi madre me miró con los ojos muy abiertos y se santiguó. Pero aquella noche ese pequeño seguía con ganas de jugar. Mientras mi madre se lavaba los dientes en el baño yo esperaba apoyada en el quicio de la puerta mientras l explicaba que no debía tener miedo del espíritu de un niño. Tengo en el pasillo una mesa pequeñita con un centro decorado con flores de tela que están pinchadas en un corcho. Escuche como crujía el corcho y una de las flores se movía y cae al suelo. En ese momento mi madre salía del baño y lo presenció también.  La pobre se llevo una impresión y un susto aquella noche que, a día de hoy, al recordarlo, se le pone los pelos de punta.

Un día, mientras me maquillaba en el vestidor, se abrazó a mi pierna se me escapó una sonrisa de oreja a oreja, le gusta jugar con una cruz egipcia que llevo en la tobillera y la última “trastada” que ha hecho ha sido darle un susto a mi madre paseándose por el corredor del salón y golpear la puerta de entrada. La reacción de mi madre fue….. –Nenaaaaa! Tu peque ya esta haciendo de las suyas!- Es agradable sentir que sigue hay conmigo es como mi ángel, mi peque.

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