Sawney Bean, cueva de los horrores

Los Bean señalados , por fin.

El hombre, contó a aquellos que habían acudido en su providencial ayuda lo ocurrido. Les mostro el cadáver de la que había sido su esposa. Ya en Glasgow pusieron el asunto en conocimiento de las autoridades que informaron inmediatamente al rey. Cuatro días más tarde, el propio Rey acompañado de un ejército de cuatrocientos hombres, acudió a la zona de las desapariciones.  Querían poner fin a los nefastos sucesos que tan nefastos estaban siendo para la normalidad de la vida en la comarca.

El hombre que fue atacado era el guía. Se llevaron también un gran número de sabuesos, no omitiendo ningún medio humano que pudiera conducir a poner fin a aquellas crueldades. Sus primeras pesquisas resultaron infructuosas. No consiguieron encontrar ninguna vivienda. A a pesar de que pasaron por delante de la cueva de los malvados, no le prestaron atención y continuaron su exploración a lo largo de la playa, ya que la marea estaba baja en aquel momento.

Localizada la cueva

Por fortuna, algunos de los sabuesos entraron en la madriguera, e inmediatamente estalló un espantoso coro de ladridos, aullidos y gruñidos. El Rey, con sus ayudantes, volvió sobre sus pasos y examinó la entrada de la cueva. No podía concebir que en un lugar donde sólo se veía oscuridad pudiera ocultarse algún ser humano.

No obstante, al ver que el griterío de los perros iba en aumento, y que se negaban a salir de la cueva, empezaron a imaginar que alguien debía vivir allí. Fueron en busca de antorchas y un numeroso grupo de hombres se aventuró en la caverna, a través de las más intrincadas vueltas y revueltas, hasta que por fin llegaron a la recóndita cavidad que servía de vivienda a aquellos monstruos.

Sigue

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