POSESIONES. Mi crónica del programa.

El vagabundo asesino de mendigos, Francisco García Escalero pedía limosna en la puerta de las iglesias, se le demostraron 11 asesinatos, todos ellos contra mendigos. Caníbal y practicante de la necrofilia. Tras varios años primero en un reformatorio, y luego en prisión por violación, se aficiona a la bebida y a la toma de pastillas, empieza a sufrir alucinaciones auditivas, una serie de voces que le piden que cometa nuevos crímenes y que profane cementerios. Estas alucinaciones provocaron la personalidad asesina de García Escalero. Después de cinco años cometiendo asesinatos, las voces internas del sujeto lo incitan a suicidarse y García Escalero se lanza delante de un coche, pero sólo se fractura una pierna. Una vez en el hospital, confiesa sus crímenes a las enfermeras y les suplica que le detengan porque no quería seguir matando. Fue juzgado en febrero de 1995 y el informe de todos los forenses coincidió en que su peligrosidad continuaba, pero no era responsable de sus actos, por lo que fue absuelto por enajenación mental, producto de su alcoholismo crónico y su esquizofrenia. Pasó a la prisión de Fontcalent donde los trabajadores siempre dijeron que tenía un trato amable y nunca volvió a mostrarse violento. Francisco García Escaleno muere en la Fontcalent después de ir a un reservado de la sala común de la prisión con una ciruela. Tras la autopsia, no se pudo determinar si fue un paro cardíaco o un atragantamiento.

poseidos

La mente humana, esa gran desconocida. Pastillas que provocan alucinaciones auditivas y pastillas que evitan que voces desconocidas resuenen en el interior de tu cabeza. ¿Esquizofrenia? La psiquiatría y la psicología son ramas complicadas, el amor, el odio, los traumas, hay cosas que son imposibles de ver a través de una pantalla de rayos X. A menudo, las enfermedades mentales se catalogan en función de datos estadísticos que padecen aquellos que sufren cuadros clínicos similares. Cuidado, que nadie me malinterprete, no estoy en absoluto negando las existencia de enfermedades mentales, tan solo quiero expresar que quizás aquellos que pretenden escudriñar hasta las últimas consecuencias las mentes de cuantos se sientan en el diván de sus consultas, igual se tendrían que plantear abrir un poco las suyas propias y asumir que ni todo comportamiento anómalo se debe a traumas infantiles, ni toda conducta antisocial se deben a tramas de la infancia.

¿Posesiones? Demonios, espíritus malignos, bajos astrales, entidades etéricas mentales Avicena ya en el siglo X, en su canon de la medicina describe una cuadro parecido a los síntomas de la esquizofrenia, al que llamó ŷunūn mufriṭ (locura grave), y que diferenció de otras formas de locura (ŷunūn), por su propensión a las manía, la rabia y la psicosis maníaco-depresiva. El ilustre médico  persa, sin duda, abrió la puerta a que la ciencia intentará buscar una razón convincente para contentar a todos aquellos que somos diferentes, y condenar al libro de los locos a todos aquellos que como la propia ciencia define tienen una falta de percepción o alteración de la realidad.

Y pregunto ¿Y si fuéramos la mayoría, aquellos que nos consideramos normales, los que tuviéramos alterada nuestra percepción de la realidad? Vivimos en una gran matrix, todos somos conscientes de que en realidad las cosas que vemos son, en demasiadas ocasiones, las cosas que los demás quieren que veamos, oímos las cosas que los demás quieren que oigamos, y pensamos como los demás quieren que pensemos, y si no lo pensamos, lo callamos, todos tenemos miedo a que nos tachen de locos.

Repito, no estoy negando la existencia de enfermedades mentales, tan solo quiero que pensemos que, en esta nuestra realidad, no todo es lo que parece y que ni la ciencia, ni nadie, está en posesión de la verdad absoluta, porqué las cosas que no se ven son muy difíciles de explicar.

Sucedió hace apenas unos días, en Barcelona. Un joven de trece años, llegó con retraso al instituto donde estudiaba, hacia las 9:15 horas de la mañana, armado con una ballesta tuneada, un machete de grandes dimensiones y una mochila, en cuyo interior escondía un cóctel molotov. Después de herir a una profesora y a su hija, que también era alumna de la clase, el chico sacó el cóctel molotov de su mochila que había montado en una botella de cerveza,  y amenazó con hacerlo estallar. Más tarde se dirigió hacia un profesor de ciencias sociales, que llevaba dos semanas en el centro sustituyendo a otro docente, y le clavó el machete en el tórax, causándole la muerte. Después de matarlo, el chaval disparó indiscriminadamente la ballesta y provocó otras lesiones a una profesora y otro de los alumnos. Tras ser reducido pacíficamente por otro de los profesores del centro, el joven dijo que unas voces que oía en su cabeza le incitaban a matar.

Fran González

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