«OTRAS PEQUEÑAS DESCONOCIDAS»

 

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Es increíble la de historias y maldiciones que pueden rodear a algo tan inocente como un juguete. Inocente como las manos de los que los manipulan, LOS NIÑOS. Ellos son las víctimas perfectas de la maldad. Annabelle fue un juguete inocente. Y no es la única que inspiró a escritores, guionistas, directores, etc. para aparecer en la gran pantalla hubo un juguete que causó el terror a niños y mayores en los 80. Don Mancini, guionista, productor y director de cine estadounidense, creó en 1988 al que fué una figura del terror moderno, hablo de CHUCKY, el muñeco diabólico. Mancini se inspiró en la aterradora y espeluznante historia de un muñeco conocido por el nombre de ROBERT, el embrujado y con él empezaré el segundo recorrido por otras pequeñas desconocidas.

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Robert es un muñeco que fué fabricado en 1906 por una sirvienta haitiana que, supuestamente, practicaba magia negra y vudú. El muñeco tiene apariencia vivaracha, de unos 90 cm. de altura , sus ojos son dos botones, el pelo natural (se piensa que era del niño) y esta relleno de paja. Esta sirvienta le regaló el muñeco al pequeño Robert, el hijo de la familia Otto, cuando fue despedida por Thomas Otto. A partir de aqui comienza la historia de Robert, el embrujado.

Robert, al principio, bautizo a su muñeco con su propio nombre y hasta lo vestía con su propia ropa. El muñeco Robert se convirtió en su mejor compañero de juegos. En el transcurso de los días Robdert ya no respondía a este nombre sino al de Eugene o Gene, que era su segundo nombre (Robert Eugene). Los padres de Robert Eugene escuchaban al pequeño hablar con el muñeco, pero lo extraño es que podían escuchar la voz del muñeco. En ocasiones la madre del pequeño lo encontraba acurrucado en una esquina del dormitorio y a Robert sentado en la cama o en la silla mirándolo fijamente, algunos objetos eran arrojados por la habitación y cuando se encontraba  algún juguete roto, se escuchaban risitas desde la habitación del niño. Conforme iban aumentando los fenómenos paranormales los sirvientes comenzaron a renunciar al trabajo. Los familiares de los Otto decidieron que cogieran al muñeco y lo pusieran en una caja en el ático y allí permaneció durante muchos años. Cuando murió el padre de Robert Eugene recibió en herencia la casa donde pasó toda su niñez y decidió vivir en ella con su familia. Fue lo peor que pudo hacer. Encontró el muñeco en el ático y empezó a obsesionarse con él. Lo llevaba a todas partes con él, lo sentaba en una silla infantil para que los vieran dormir a él y a su mujer. Esta obsesión llevo a la ruina su matrimonio, la mujer terminó volviéndose loca y murió por causas desconocidas. Robert Eugene murió poco después.

Se cuenta que el muñeco Robert atacaba a las personas y las encerraba en el ático, se escuchaban risas malévolas que venían de una habitación en la que la esposa de Robert Eugene colocó al muñeco. La casa permaneció abandonada hasta que una familia la compró y la restauró. Al muñeco lo llevaron de nuevo al ático, aunque no sirvió de mucho ya que aparecía en varios lugares de la casa.

En 1974, la hija pequeña de 10 años de los nuevos dueños fué la nueva dueña del muñeco y  poco tiempo después la niña comienza a gritar durante las noches, diciendo que el muñeco Robert se movía en la habitación y que hasta intentó atacarla en varias ocasiones. Algo realmente aterrador fue cuando en una ocasión, el muñeco apareció a los pies de la cama de los dueños con un cuchillo en la mano y una sonrisa en su cara. Después de más de 30 años (en la actualidad), la mujer sigue diciéndole a los medios y entrevistadores que el muñeco estaba vivo y que intentó matarla.

El muñeco Robert se encuentra en el  Museo de East Martello en Key West, dentro de una caja de cristal y se piensa que sigue haciendo de las suyas porque los visitantes y empleados del museo aseguran verlo moverse, que su sonrisa a veces se transforma en una expresión desagradable y que en una ocasión, un empleado lo limpió, apagó las luces y se fue pero al día siguiente cuando llegó al museo se encontró con las luces encendidas, el muñeco sentado de forma diferente y con polvo en los zapatos.

Una leyenda que se cuenta de este muñeco es que hay que pedirle permiso para hacerle una foto, si dice que sí mueve su cabeza pero si dice que no y aun así se le hace la foto cae una maldición sobre esa persona.

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