O SANTO MIRAGRE DO CEBREIRO

La historia de este municipio está fuertemente influenciada por su relevancia en el Camino de Santiago.
Su función de paso de la ruta xacobea marcó la historia local. Pedrafita do Cebreiro fue parte del itinerario de las vías romanas, el camino que por Triacastela llevó al interior de la antigua Galicia y después del Camino de Santiago y Camino Real, para constituirse finalmente como la primera carretera moderna de acceso desde la meseta del siglo XIX. Pedrafita do Cebreiro constituye la entrada en Galicia del Camino Francés.
Esto, junto con el milagro del Santo Grial sucedido en el Cebreiro, hacen de esta localidad un lugar de peregrinación obligatorio desde hace siglos.

Para comenzar a hablar sobre la historia del Cebreiro tenemos que a tiempos anteriores de los romanos. Las pallozas son las casas tradicionales, testigos de una gran colonia de pre-romana, que dio cobijo a sus habitantes durante milenios. Hoy, convertido a atraer a los turistas, se utilizan como el Museo Etnográfico.

Camino de Santiago

Capilla del milagro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Santuario del Cebreiro es la referencia histórica de este municipio, dada su relevancia en el Camino del Xacobeo y el milagro sucedido. El monasterio fue abandonado en 1858. La Iglesia de Santa María Real fue restaurado en 1961 fue antiguo palacio y hospital.
El primer hospital se construyó sobre 835, pero será en 1072, cuando adquieren una mayor relevancia al pasar a las manos de los monjes franceses de Aurillac, y ya en el siglo XIV alcanzará la fama mundial con el Milagro del Santo Grial, que ocurrió cuando un día durante una violenta tormenta de nieve un monje celebreba misa en la capilla. Un vecino de la parroquia de Barxamaior desafió la tempestad acercándose al Cebreiro para escuchar la misa. El monje menospreció el sacifio del vecino exclamando al verlo llegar, «ahí viene este otro con una gran tormenta, y cansado, para ver una rebanada de pan y vino» y en ese momento la hostia se trasformó en la carne y el vino en sangre.

La leyenda se extiende por Europa y el santuario ha obtenido varios privilegios papales y reales.
En 1486 los Reyes Católicos, de peregrinación a Santiago, llegan al milagro del Cebreiro para contemplar el milagro y hacer la donación de las reliquias donde se conservan los restos. El cáliz y la patena son piezas famosas del románico, en particular, el Caliz aparece en el escudo de Galicia.
La tradición popular dice que la reina Isabel quería traer consigo las reliquias del Cebreiro. La comitiva real partió hacia Castilla y llegando al sitio de Pereje, a unos 20 km del Cebreiro, los caballos se detuvieron y fue imposible hacerlos continuar. El miedo se apoderó de la comitiva y dejó libres a los caballos que volvieron a las puertas de la Iglesia de Santa María del Cebreiro. Al ver esto, la reina ordenó que las reliquias se quedaran donde se  encontraban todavía el Cebreiro.

Pedrafita do Cebreiro, es la puerta que Galicia abre a la meseta, tanto para los peregrinos a Compostela como para quienes utilizan la Autovía del Noroeste que enlaza Madrid y A Coruña.

La influencia de los Reyes Católicos en la historia de esta tierra se refleja el hecho de la solicitud que hacen al Papa Inocencio VIII para restaurar la posada y el hospital, y por su mediación el Cebreiro se vuelve dependiente de la orden de Valladolid. Dado que el Cebreiro dependía de una orden francesa, se quitaron las ataduras que lo habían ligado con el mundo exterior haciendo depender al Cebreiro de una casa española.
El compromiso de los Reyes Católicos por engrandecer el Cebreiro está presente en los privilegios que se le irán otorgando en los últimos años y que se suman a los ya obtenidos en épocas anteriores de otros reyes. Por lo tanto, el conector el Cebreiro alcanzará su punto máximo en todos los ámbitos, tanto materiales como espirituales.
El Cebreiro tuvo una extraordinaria importancia en la lucha contra los franceses, teniendo en cuenta su posición estratégica de paso entre Castilla y Galicia. En 1809 las tropas de Moore invaden los montes del Cebreiro en su fuga hacia Lugo y Coruña. Las tropas francesas dan muerte a Fournier, gobernador de Lugo, provocando la reacción de su hermano, que dirige una expedición de castigo devastando a su paso bosques y pueblos. En esta lucha, son destruidos los libros antiguos del Cebreiro, no pasó lo mismo con las reliquias del Cebreiro que se encuentran protegidas en la aldea de Foxos.

 

 

Milagro Eucarístico es un acontecimiento que ha hecho famoso al Cebreiro en toda Europa. Uno de los testimonios clásicos es el del P.Yepes, cronista benedictino. Nos narra los hechos de la siguiente manera:

Cerca de los años de mil y trescientos había un vecino vasallo de la casa del Zebrero en un pueblo que dista a media legua llamado Barja Mayor, el cual tenía tanta devoción con el santo sacrificio de la misa que por ninguna ocupación ni inclemencia de los tiempos recios faltaba de oir misa. Es aquella tierra combatida de todos los aires, y suele cargar tanta nieve que no sólo se toman los caminos, pero se cubren las casas y el mismo monasterio, la iglesia, y hospital suelen quedar sepultados, y allá dentro viven con fuegos y luces de candelas, porque la del cielo en muchos días no se suele ver, y si la caridad (a quien no pueden matar ríos ni cielos) no tuviese allí entretenidos a los monjes para servir a los pobres, parece imposible apetecer aquella vivienda. Un día, pues, muy recio y tempestuso lidió y peleó el buen hombre y forcejeó contra los vientos, nieve y tempestades; rompió por las nieves y como pudo llegó a la iglesia.

Estaba un clérigo de los capellanes diciendo misa, bien descuidado de que en aquel tiempo trabajoso pudiese nadie subir a oír misas. Había ya consagrado la hostia y el cáliz cuando el hombre llegó, y espantándose cuando le vio, menespreciole entre si mismo, diciendo: «¡Cuál viene este otro con una tan grande tempestad y tan fatigado ver un poco de pan y de vino!El Señor, que en las concavidades de la tierra y en partes escondidas obra sus maravillas, la hizo tan grande en aquella iglesia, a esta sazón, que luego la hostia se convirtió en carne y el vino en sangre, que viendo Su Majestad abrir los ojos de aquel miserable ministro que había dudado y pagar tan gran devoción como mostró aquel buen hombre, viniendo a oír misa con tantas incomodidades»

Hubo otros muchos historiadores que recogieron este milagro: «El milagro historiado entre otros por Ambrosio Morales en el Viaje Santo, ocurrió en el siglo XVI, ofreciéndose a un sacerdote incrédulo la hostia en carne y el vino en sangre, desde entonces conservados en reliquiarios

Las demás versiones del milagro difieren, en cuanto a la forma, de lo enunciado por el P.Yepes. Vamos a reproducir a continuación otra versión para observar así lo que las tradiciones pueden modificarse, y ampliarse incluso, con el correr del tiempo al ir trasmitiéndose de boca en boca, siendo la tradición popular su vehículo de supervivencia. Pero el problema de este modo de trasmisón de la cultura tiene el riesgo de las alteraciones y las deformaciones, lo que dificulta luego la labor de reproducir el relato original, trabajo de la crítica textual. La siguiente versión es recogida por Leandro Carré y publicada en «La Voz de Galicia» del 22 de agosto de 1992:

«Aconteció, allá por el año 1300, que un cura de la parroquia empezó a pensar cómo era posible que la santísima hostia y el vino de misar pudieran convertirse en carne y sangre de Jesús Dios al tiempo de la consagración, cumplida simplemente por un hombre mortal y pecador como era él.

La duda mordía con frecuencia el corazón del sacerdote; la duda amargaba las horas solitarias de sus noches de insomnio.

-¡Oh, Dios!-murmuraba el cura afligido-. La fe se debilita en mí. Mi ser se enflaquece y mi cerebro estalla, pero no veo claro este misterio. ¿Unas leves cruces trazadas en el aire por mi mano y unas pocas palabras murmuradas por mi boca, no siempre limpia y pura, cómo pueden hacer tal milagro?.

Había un vecino de la parroquia que vivía a una media legua de Piedrafita y era tan devoto de la santa misa, que por ninguna cosa, ni aun por tormentas o nevadas más fuertes, dejaba de acercarse allí para oír su misa.

Un domingo estaba el cura celebrando el santo sacrificio. Nadie más estaba en la iglesia, porque la turbulenta cellista de aquél día era tal, que causaba pavor. Tenía ya consagrada la hostia y el cáliz cuando oyó el ruído de alguien que entró apresuradamente en la iglesia.

El sacerdote lo miró con sorpresa y, asombrado, murmuró: «¡Pobre hombre, venir con este tiempo de tan lejos, fatigosamente y exponiéndose a morir en el camino, sólo para postrarse ante un poco e pan y vino!».

Pero entonces sintió un estremecimiento extraño. Miró para la patena y vio, horrorizado, como la blanca rodajita de blanco pan enrojecía, convirtiéndose en sangrante carne que parecía recién cortada de un cuerpo vivo; y el vino del cáliz se espesaba, adquiriendo un tono más bermejo, y olía a sangre.

El mísero cura cayó de rodillas al pie del altar y luego se desplomó sobre las gradas, desvanecido.

El hombre que había llegado en aquel momento corrió hacia el altar y trató de incorporar al sacerdote. Estaba muerto».

Con relación a este relato hay que decir que es mucho más vivo y realista que el anterior, muy enriquecido de detalles que, sin duda se le irían agregando a lo largo de los siglos e incluso pudo ser modificado conscientemente para adaptarlo a una catequesis a fin de reforzar la fe del pueblo. Pero lo importante es que sólo ha cambiado la forma de expresar la idea, manteniéndose ésta inalterable y haciendo el texto más adsequible para que la gente pudiera recordarlo mejor, que es lo que realmente importa. Es preciso decir también que en el relato se identifican los pueblos de Piedrafita y O Cebreiro; el autor no hace distinción y localiza la historia en Piedrafita.

Tradicionalmente se cree que, en un principio, las reliquias permanecieron en el cáliz y la patena. Luego, cuando los RR.Católicos pasan por estas tierras donan unas redomas de plata para guardarlos. Ésto es lo que recoge el P.Yepes: «Estuvieron mucho tiempo la hostia vuelta en carne en su patena y la sangre en el mismo cáliz donde había acontecido el milagro, hasta que, pasando la reina Doña Isabel en la romería a Santiago, y hospedándose en el monasterio del Zebrero, quiso ver un prodigio tan raro y maravilloso, y dicen que entonces, cuando lo vio, mandó poner la carne en una redomita y la sangre en otra, adonde hoy día se muestran».

 

FUENTES:

http://www.corazones.org/lugares/espana/cebreiro/a_cebreiro.htm

http://www.galiciaunica.es/pedrafita-do-cebreiro-meta-de-peregrinos/

http://www.diocesisdelugo.org/ocebreiro/milagro.htm

BLOG DE ANTONIO CENIZA: http://mitosyleyendasgallegas.wordpress.com/

 

MÁS INFORMACIÓN V TELEVISIÓN:

«Lendas vivas» O milagre do Cebreiro (Cap.4-6/11)EN ESTE ENLACE:

http://www.vtelevision.es/programas/lendasvivas/2011/11/06/0031_63_106976.htm

 

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