Relato de miedo

  • Ojala no tuviera que entrar. ¿ pero bueno? No puedo tener este miedo, es imposible, esto solo me pasaba de niña y ya no soy una niña.  – pensaba mientras me acercaba a la luz de la habitación. Cuando la encendí recorrí con la mirada el cuarto, estaba todo tranquilo, menos yo. Seguía con la inquietud y no me fiaba de lo que había allí.
  • A pesar de todo volví a la cocina apagando todas las luces pero vigilando mi espalda igual que hacía cuando niña. Intenté no pensar en ello. Empecé a preparar el café, a recoger los platos de la cena y a limpiar la mesa.

    La mesa queda justo pegada a la puerta de la cocina, estaba secándola cuando escuché de repente esos pasos. Eran los mismos, no he podido olvidar ese sonido, cuando miro hacia la puerta veo solamente medio cuerpo corriendo por el pasillo, hacia el salón principal. Los zapatos eran los que él siempre usaba en verano y el pantalón gris claro que le gustaba.

    • ¿Por qué corre? ¿Por qué no quiere que le vea? Es inevitable no escuchar sus pasos, siempre resuenan en toda la casa, de día y de noche. Y ese olor a tabaco y alcohol, es imposible olvidarlo.-

    Salí al pasillo para ver hacia donde iba y a la altura de la mesa del televisor desapareció. Fue cuestión de segundos pero pude verlo muy claramente. Era él, era mi padre; murió hace unos 7 años y sigue aquí, no nos deja, no se marcha. Nos atormentaba en vida y quiere seguir atormentándonos desde el otro lado. El miedo que sentí desapareció.

    Mi madre y yo estuvimos toda la mañana fuera, cuando regresamos al mediodía, la tensión era parpable en el ambiente, estaba incomodísima, prepare el almuerzo y una de las veces que salí de la cocina vi como se abría la puerta del mueble del televisor. Me quedé helada, recordé que justo hay fue donde vi desaparecer a mi padre esa misma mañana.  Me acerque a la puerta y la cerré como si nada para que mi madre no se diera cuenta de lo que acababa de suceder.

    Cuando mi madre se fue a descansar yo me quedé sola en el salón y empecé a comprobar la puerta.

    El mueble es antiguo y la puerta se cierra con un imán. Hay que tirar del tirador con cierta fuerza para poder abrirla. Comprobé que las carpetas no se habían resbalado y que las botellas estuvieran todas en el mismo lugar.

    • Esta puerta no se puede abrir sola. Hace años que no se abre y de golpe y porrazo lo hace. Tengo que tirar fuerte para hacerlo y sola no termina de abrirse de par en par. El ventilador no ha sido esta detrás de la puerta, en todo caso se cerraría con el aire. Estas carpetas siguen en su sitio. Dios, ¿por qué no me dices de una vez lo que quieres y nos dejas en paz? Estoy harta de ti!!! – Estoy cansada de sus señales y sigo sin saber que quiere de mi. La puerta no se ha vuelto a abrir pero él seguirá aquí para la eternidad.

    El día fue muy largo y cuando me acosté, al instante supe que no estaba sola en mi habitación. Su figura estaba a los pies de mi cama, vigilándome.

    Buenas Noches y Dulces Sueños!!!

     

    Rosa María Roldán

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