Lonnie Zamora y su encuentro con extraterrestres.

El 24 de abril de 1964, en Socorro, Nuevo México, parecía ser un día como cualquier otro, pero para el oficial de policía Lonnie Zamora no se imaginaba que tendría un encuentro con extraterrestres. Eran las 17,45 hrs., en el sur de la ciudad comenzó la persecución a un vehículo que circulaba a toda velocidad. De repente, Lonnie escuchó algo como un rugido, lo que provocó que abandonara la persecución, para ahora investigar de donde surgía este fuerte ruido.

Pensó que podría tratarse, de una cabaña de dinamita que estaba a poca distancia, así que se dirigió hacia allá. Pero algo llamó su atención, una llama en el cielo. Era de color naranja azulado, que parecía que bajaba del cielo, pero no podía prestarle mucha atención ya que estaba conduciendo. El camino de acceso a la cabaña, era muy empinado, tuvo problemas para alcanzar la cima de la colina.

El avistamiento.

Entonces observó un objeto ovalado, blanco, que parecía tener dos patas, que destacaba entre el suelo del desierto, cerca del objeto estaban dos personas con overoles blancos. Pensó que se trataría de un accidente automovilístico, inmediatamente corrió por la carretera para ayudarlos. Informó por radio a la comisaría lo que sucedía.

Cuando estaba cerca del objeto, se detuvo en seco para informar por radio que salía del coche y así lo hizo. Cuando buscaba el auricular de la radio, se escuchó un fuerte rugido, no era como una explosión. Observó como el objeto comenzaba a elevarse, tenía una llama azul debajo y en la parte inferior una llama naranja, se percató que el objeto era liso, sin ventanas y tenía una insignia en un costado. Temía que explotara en cualquier momento. Así que corrió para protegerse, mientras se movía alrededor de su patrulla, se golpeó la pierna con el guardabarros y cayó al suelo.

Entonces volteó hacia atrás, pudo observar como el objeto seguía subiendo y el rugido se hacía más y más fuerte. Se levantó, lo único que pensaba era en huir del objeto, cerca del lugar había una colina, se dirigió a ella para saltar del otro lado y protegerse. De pronto, el sonido cesó. El pensaba en seguir corriendo, vio que el objeto se estaba alejando, estaría a unos 3 o 4 metros del suelo, sobrevoló la cabaña de dinamita, comenzó a volar el contorno del suelo, siempre a no más de unos 6 metros y después lo perdió lo vista.

Regresó a su coche y pidió por radio a la comisaría, que se asomaran por la ventana y le dijeran si podían ver el objeto. Le informaron que no veían nada. Poco tiempo después, el sargento Chávez, oficial de policía del estado de Nuevo México, llego a la zona de los acontecimientos. Preguntó a Zamora sobre lo sucedido, se percató que estaba pálido y sin aliento. Entonces le relató lo sucedido y se acercaron a la zona donde estaba el objeto. En el lugar, los arbustos estaban quemados y había impresiones en el suelo, de algo parecido a un tren de aterrizaje.

Continua

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