LEYENDA DEL FANTASMA DE LA ALCAZABA

Alcazaba-de-Malaga-2

Ubicado en la calle Alcazabilla, 2 Málaga.

La Alcazaba es uno de los monumentos más emblemáticos de Málaga. Se construyó sobre una fortificación romana, en el monte de Gibralfaro, esta construcción se comenzó en el siglo VIII y se termino en el siglo XI.

La Alcazaba  y el castillo de Gibralfaro están unidos por una llamada La Coracha. Cuando se construyó esta muralla la Alcazaba estaba dentro de un recinto amurallado, que ya ha desaparecido, y ahora se encuentra junto al teatro romano.

Es uno de los monumentos mejor conservados del país ya que tanto los muros como las torres están reconstruidos. Tiene recintos amurallados y jardines, es una obra militar de origen musulmán con una bonita panorámica. Para llegar a la parte más alta hay que atravesar 8 puertas fortificadas y en su interior esta el museo arqueológico, donde se puede ver cómo se vivía en aquella época.

Alcazaba-de-Malaga-desde-el-exterior-300x225-1

Algo tan espectacular y tan antiguo como la Alcazaba de Málaga tiene una historia «fantasmagórica»: Sombras, ruidos de cadenas, lamentos nocturnos, una casa de donde los vivos huyen por miedo de la muerte, lluvia de piedras misteriosas, todo esto en presencia de los vecinos que vivían en aquella época en la zona. Comenzamos con la historia:

Todo empezó un verano de 1936, durante unas excavaciones que se estaban realizando en un barrio cercano a la Alcazaba llamado Cuartos de Granada (allí vivían las familias de bajo nivel económico). Se encontraron figuras de la época romana características extrañas, unos seres de nariz larga y gorro, como los conocidos duendes que se pasean por las casas de todo malagueño.

El sol se había puesto ya y una vecina escuchó un ruido, fue a ver que pasaba y pudo ver en uno de los torreones una extraña figura humana de grandes proporciones que se movía, esta mujer, asustada, avisó a algunas vecinas que también pudieron ver esta figura. Pero la figura se sintió observada y desapareció, al mismo tiempo una gran piedra caía en medio del corrillo que formaban las vecinas. Como es de lógica a la mañana siguiente esta aparición espectral fue la comidilla de todo el barrio. Para seguir en la línea de fenómenos extraños, sobre las once de la mañana, comenzó una lluvia de piedras que venían de todos lados, especialmente de la casa número 24, que, al parecer estaba vacía desde que murió su inquilina hacía poco tiempo. Esta lluvia duró todo el día dejando algunos heridos.

Llegó la noche y esa misteriosa figura volvió a aparecer acompañada de lamentos y ruidos de cadenas. Algunos hombres del barrio decidieron armarse de valor y con palos en las manos como arma fueron a capturar a aquel ser extraño, pero cuando este ser se vio acorralado salió corriendo, literalmente, despistando a sus perseguidores.

A la mañana siguiente hubo tres mujeres fueron heridas apedreadas y esas piedras provenian de la casa número 24, entonces decidieron «asaltar» la conocida «casa de la muerte». Cuando tiraron la puerta abajo, comprobaron que la cerradura tenía puesta las llaves por dentro, en la casa no había nadie y la ventana que tenía era tan pequeña que no podía entrar ni salir ni siquiera un niño. La opción de que pudiera ser un fantasma empezó a ganar puntos.

 La persona que pudo ver mejor a este fantasma fue un joven llamado Jaime Morales. Pasó por delante de la casa número 24 con unos amigos y se le ocurrió la genial idea de entrar él solito, ya que sus amigos prefirieron quedarse en la puerta esperando al valiente.

Palabras textuales de aquel chico:  «Sí, señor. Yo he visto al fantasma. Sólo que no estaba envuelto en ninguna sábana, sino que vestía como cualquiera de nosotros. En el patinillo, sobre unas matas verdes, estaba sentado un hombre. Era muy moreno; vestía chaqueta azul y tenía puesta una gorra a cuadros. Fui a echarme sobre él; pero fue más rápido que yo,  dió un salto, se subió a la ventana y me tiró un ladrillo que me dio en medio del pecho, haciéndome caer, el individuo logró huir nuevamente».

Hay que decir que el chaval comprobó que por aquella ventana no pudiera salir ni siquiera un niño, pero al parecer, un fantasma sí. Se aviso a las fuerzas de Asalto, que mandaron una camioneta con guardias que cercaron, registraron y buscaron por todo el barrio sin encontrar a nadie sospechoso.

Al fantasma no se le ha vuelto a ver más pero hay que decir que desde entonces y durante los siglos  XVIII y XIX, estas calles se convirtieron en las más siniestras y peligrosas, nadie se atrevía a pasar por allí cuando oscurecía ni querían vivir allí, las calles quedaron deshabitadas, abandonadas, lo único que quedó fueron ruidos de pasos de gente inexistente, sombras en las paredes y piedras que caían de los tejados.

A pesar de que hoy en día, estas calles han sido remodeladas y recalificadas con edificios de nueva construcción, calles nuevas y pisos nuevos, siguen teniendo los mismos espíritus. En este «renovado» barrio de los Cuartos de Granada se corrió la voz de que por las noches llovían piedrecitas y se oían ruidos, voces y cuchicheos extraños. Hasta vigilantes de seguridad dicen a ver visto siluetas de personas paseando de noche por la Alcazaba y al llegar a una esquina desaparecen, sombras que se ven por las paredes sin a ver nadie, gritos en el silencio de la noche y que ponen los pelos de punta al más valiente.

Alcazaba-de-Malaga-02-300x225-1

 Se piensa que puede ser las almas de los moros y hasta romanos que vivieron allí y que se han quedado entre aquellas viejas paredes.

Actualmente La Alcazaba de Málaga puede ser visitada por un módico precio y disfrutar tanto de su belleza como de su historia.

También te podría gustar...

Deja un comentario