La Leyenda del Dorado

Se rociaban con oro

Así lo hizo durante varias veces al año. Los indios portaban las ofrendas y las lanzaban al agua, siempre de espaldas, mientras el cacique se desnudaba y cubría su cuerpo de un pegamento natural. Se rociaba con oro en polvo, luego subía a una balsa y se internaba hasta el medio de la laguna donde se entregaba a lamentos y oraciones. Después se bañaba para dejar el oro en polvo que cubría su cuerpo. El ritual se repitió de manera infinita con el gobernante absoluto del Zipazgo (territotorio de la Confederación Muisca) haciendo sucesivamente el ritual.

En conclusión

Y así fue como comenzó la leyenda del Dorado, nunca se supo ubicar exactamente la laguna , cerca de la ciudad de Guatavita, a dos horas aproximandamente de Bogotá, pero los conquistadores más ambiciosos perdieron su paciencia, y algunos la vida, por encontrar este legendario tesoro. Se dice que es un lugar mágico donde los visitantes pueden experimentar un encuentro místico con la naturaleza y relajarse rodeados de uno de los más bellos paisajes cerca de Bogotá.

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