Narradores del Misterio

LA LEYENDA DE LA DIOSA GANGA

Cuenta una antigua leyenda hindú que Himalaya , dios de la gran montaña, tuvo una hija de gran belleza a la que puso de nombre Ganga.  La diosa Ganga fue en principio esposa de Visnú , hasta que éste decidió cederla como tal a Shiva, para finalmente, estando ya en la tierra, adoptó forma humana,  para acabar siendo la consorte del rey Shantanu.
Cuentan, que Sagara , un rey mortal, engendró 60 mil hijos. Cierto día, enfrentado al dios Indra , dios del cielo visible, por el robo de su caballo, ordenó a todos sus hijos que buscaran al valioso animal. Encontraron al caballo en Patala, un reino de los de la profundidad de la tierra, junto a él estaba un anciano. Kapila, al que los hijos de Sagara golpearon salvájemente culpándolo de ser el ladrón. Kapila los maldijo con su mirada y al instante todos agonizaron y murieron entre llamas, que inexplicablemente surgían de sus propios cuerpos. Tras morir, la maldición los obligaba a vagar eternamente como almas malditas.
Ansuman , nieto de Sagara, rogó por el perdón de Kapila y este se lo concedió, pero al mismo tiempo le dijo que las almas de los hijos de Sagara regresarían de su eterno destierro sólo cuando las aguas del Ganges bajaran del cielo a la tierra. Fue Bhagiratha Raja , hijo de un hijo de Ansuma, el que lanzó el definitivo ruego a Brahmá , y éste le concedió el que Ganga, la diosa, descendiera desde el cielo para purificar con su divino elemento, el agua, las cenizas de lo que antes eran cuerpos.
Viendo que la altura entre los mundos era mucha, Ganga pidió a Shiva que creara un camino para que la fuerza de las aguas al descender no devastara la superficie de la tierra.  Bajó primero hasta la cabeza de Shiva y entre sus cabellos se dividió en siete ríos, el Ganges y sus afluentes. Así llegó el agua divina hasta el hondo agujero por el cual habían bajado al inframundo los Sagaras,  inundándolo, y liberando sus almas, al tiempo que daba origen a un gran océano.
El Ganges sigue siendo considerado como un río sagrado en la India. Cientos de personas se bañan diariamente en sus aguas con el fin de purificar no solo su cuerpo, sin también su alma.
Fran González
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