La hechicera de Cuenca

Los procesos inquisitoriales contra las brujas, son un tema que acompaña la historia de la Europa de la Baja Edad Media y prosiguen en la Edad Moderna. El caso del que vamos a hablar a continuación es el de la alcahueta – hechicera de Cuenca de la que Fernando de Rojas, autor de la Celestina, pudo hacer uso para su obra cumbre. Se trata de una época donde había muchas brujas que ver.

La hechicera de Cuenca.

Después de los procesos abiertos contra las brujas de Zurragamurdi, se sucedieron por todo el territorio de lo que ahora es España procesos contra las brujas. La brujería en España se convirtió en un fenómeno digno de estudio

Según los archivos inquisitoriales, que se conservan en la ciudad española de Cuenca hacia el año 1602, se inicio el proceso contra dos mujeres Juana Pérez y Teresa Hernández.

Se da la circunstancia que Teresa, era de etnia gitana y sería la que tal vez, Fernando de Rojas utilizo como modelo para su obra.

Se decía de ella, en el proceso abierto por la Inquisición, había embrujado a una menor llamada Juana Pérez.

El proceso.

En el proceso abierto, todos los testigos aseguraron que Juana Pérez, era muy inocente, ignorante, temerosa de Dios y buena cristiana, por lo que insistían que era imposible que estuviera implicada.

Por otra parte, los testigos llegaron a decir que habían visto a Teresa Hernández, hacer ungüentos, practicar hechizos para conseguir encantar a hombres. Además afirmaban, haberle visto hacer danzas macabras y hacer ruidos extraños, durante la noche mientras la morada dormía. Eran los temas principales de acusación para las brujas.

La Sentencia

Finalmente se declaró absuelta de todo delito a Juana Pérez, pero se le condenó a pagar las costas del juicio.

Teresa Hernández fue hallada culpable, pero en su caso no fue condenada a la hoguera sino que se le desterró de tierras de Cuenca, por ocho años y en caso de que decidiera quebrantar dicha condena, le propinarían doscientos azotes, además de pagar las costas del juicio.

@Ndmisterio

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