El sanatorio de la parca, Waverly Hills

Casi todos los hospitales abandonados del mundo cuentan con leyendas de apariciones y fenómenos paranormales, debido probablemente al sufrimiento, el dolor y la muerte que los pacientes vivieron entre sus paredes. Muchos de ellos sanaron y pudieron volver a sus casas, mientras que otros no pudieron superar sus enfermedades y murieron ahí dentro. Todo esto es lo que provoca estos fenómenos paranormales en esta clase de sitios. Algunos hospitales abandonados cuentan con simples leyendas para intentar ahuyentar a los más asustadizos, pero otros como del que os vamos a hablar hoy, tienen su leyenda más que demostrada, debido a que han sido muchos los testigos los que se han topado entre sus derruidas estancias con lo insólito. Este es el caso del antiguo sanatorio de Waverly Hills, situado en la ciudad de Louisville en el estado norteamericano de Kentucky, al este del país.
sanatorio

Este antiguo hospital tiene la triste fama de ser el sanatorio, donde más personas perdieron la vida. Unas 63.000 personas perdieron la vida dentro de este auténtico “sanatorio de la muerte”, algunos de ellos padeciendo grandes tormentos…

Waverly Hills es considerado por muchos el lugar más encantado de la tierra, ya que la mayoría de visitantes de este gran coloso han vivido algún tipo de experiencia paranormal, desde extraños ruidos hasta aterradoras apariciones fantasmales o no menos raras sensaciones.

Este sanatorio fue oficialmente construido en 1883 por el mayor Thomas H. Hays, aunque en un principio no sirvió para tal fin, ya que era una casa para que la familia Hays viviera habitualmente. Por la distancia que separaba la casa del colegio más cercano, Hays  se vio obligado a convertir una de las estancias en una escuela para que sus hijas recibieran una educación. Para ello contrato los servicios de una profesora, cuyos libros favoritos eran las novelas de Waverly escritas por Sir Walter Scott, el primer escritor de lengua inglesa en tener una carrera internacional con sus obras.

Hays viendo la afición de la profesora de sus hijas por las novelas de Waverly decidió llamar a la escuela “Waverly School”, al igual que al resto de su propiedad que pasó a llamarse “Waverly Hill”.

Ya en 1910, la junta de Tuberculosis de Estados Unidos, compró a la familia Hays el terreno para construir un sanatorio antituberculosos, quedándose con el nombre de Waverly Hills.

En un principio el edificio original solo contaba con dos pisos que podían albergar a un total de cincuenta enfermos de tuberculosis. Debido al incremento exagerado de los casos de tuberculosis en Estados Unidos, estas cincuenta camas se quedaron cortas para atender a los enfermos que no paraban de solicitar una plaza. El sanatorio comenzó a remodelarse hasta que en 1926, gracias a la construcción de una nueva ala del hospital pasaron a albergar 400 pacientes más. Este fue el momento álgido del viejo Waverly Hills, que pasó a convertirse en uno de los sanatorios más modernos y mejor equipados del mundo. Esto era al menos lo que muchas personas pensaban al enviar allí a sus familiares aquejados por la peste blanca. Realmente la mayoría de ellos eran enviados a Waverly Hills para morir al no haber ninguna cura contra esta terrible agonía. Muchos de los médicos del sanatorio comenzaron a utilizar a los moribundos como auténticas cobayas humanas realizándoles todo tipo de crueles experimentos desde dolorosas terapias con electroshocks  hasta dejar a los pacientes en la nieve o el agua congelada para ver si lograban sanar. Todos estos experimentos tan crueles no hicieron más que acrecentar el número de fallecidos en el sanatorio.

Sanatorio de Waverly Hills (Photo found online)

Hay incluso testigos que aseguraron que no hubo ningún solo día sin que alguien perdiera la vida. Debido a la alta mortalidad de este “sanatorio de la muerte”, los que ahí trabajaban se vieron inmersos en un gran problema, qué hacer con el elevado número de cadáveres. Cuando muchos pacientes fueron viendo como cada día compañeros suyos iban agonizando hasta la muerte y desapareciendo, muchos decidieron tomar el camino más fácil y suicidarse, desesperados por pensar que jamás volverían a estar sanos.

Debido al incremento de los suicidios y de las numerosas muertes diarias, los responsables del hospital decidieron empezar a sacar los cuerpos de las personas fallecidas en unas carretillas por debajo del sanatorio, en un túnel que adquirió el espeluznante nombre de túnel de la muerte. Imaginaros amigos, cada día auténticas pilas de seres humanos eran sacadas a través del túnel, la verdad pone los pelos de punta nada más pensarlo.

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