El piloto de combate que disparó a un Ovni.

Oscar Santa María Huerta, es el piloto de combate que disparó a un Ovni. El 11 de abril de 1980, en la base de la Fuerza Aérea Peruana ubicada en La Joya, Arequipa (Perú), a unos 1.000 kilómetros al sur de Lima, la capital del país. Mientras el personal se preparaba para realizar los ejercicios diarios, eran aproximadamente unas 1.800 personas, entre militares y civiles. En esa época, se consideraba que esta base era la más estratégica y secreta de Perú, ya que se encuentra próxima a la frontera con Chile. Contaban con instalaciones subterráneas donde se escondían los valiosos aviones de combate.

La persecución.

Eran las 7,15 hrs., cuando detectaron un extraño objeto que sobrevolaba las cercanías a la base. El entonces teniente Oscar Santa María, que contaba con 8 años de experiencia, recibió la orden de despegar su caza Sukhoi-22 de fabricación rusa, para que interceptara el extraño objeto plateado. El objeto se encontraba a unos 5 kilómetros de distancia y a unos 600 metros del suelo y no respondía a los intentos de comunicación con la nave.

Este objeto estaba sobrevolando un espacio restringido sin ninguna autorización, lo que suponía un grave desafío a la soberanía nacional. El entonces teniente Oscar Santa María, relató: La Joya era una de las pocas bases de América del Sur que poseía equipo de guerra de fabricación soviética, por lo que estaban muy preocupados por el espionaje.

Después de despegar, el entonces teniente Oscar Santa María, voló a unos 2.500 metros y comenzó una carrera de ataque, que alcanzó una distancia necesaria y disparó una ráfaga de 74 proyectiles de 30 mm, los cuales crearon una ‘pared de fuego’ en forma de cono, que normalmente destruiría cualquier cosa a su paso. Únicamente uno de los proyectiles era capaz de acabar con un coche, pero no hizo ningún daño en el objeto. Él pensaba que el objeto se abriría con la ráfaga y los gases comenzarían a salir de él, pero no pasó nada. Le dio la impresión de que absorbía las balas y no le causaban ningún daño.

La huida

El objeto comenzó a subir rápidamente hacia el cielo, lejos de la base, así que el teniente activó la postcombustión del avión y lo persiguió 500 metros por detrás. Cuando se aproximaron a la ciudad de Camaná, que se encuentra a 84 kilómetros de la base, repentinamente el objeto se detuvo, lo que le obligó a girar hacia un lado, entonces giró hacia arriba y a la derecha para intentar posicionarse y volver a disparar.

Continua

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