EL MILAGRO DE PASTORIZA

CONTEXTO, UBICACIÓN GEOGRÁFICA:

Muy cerca de la ciudad de La Coruña, existe una pequeña localidad Arteixo en la que se encuentra un precioso y majestuoso Santuario. Cerquita de él, otro enclave que va asociado a este santuario y que guarda una bonita y milagrosa leyenda. Hablamos del Santuario y de la pequeña cueva de la Virgen de Pastoriza, en la localidad del mismo nombre.Es allá donde se produjo el Milagro de Pastoriza .

Muy grande es la devoción de los coruñeses por la Pastoriza, escribía la condesa de Pardo Bazán hace cien años, a lo que añadía: «La gente artesana le profesa un cariño especial y, sobre todo, las operarias de la Fábrica de Tabacos». Es la Montserrat gallega, que preside, a cinco kilómetros de A Coruña, la antigua ermita de Rechiario, el rey galiciano y primer monarca católico del mundo. Los romeros aún acuden a ella durante todo el año, pero muy especialmente el día del Arcángel San Gabriel.

Orígenes de la ermita

Según la Gran Emilia Pardo Bazán, en su librito La leyenda de la Pastoriza , publicado en 1887, la ermita tenía una antigüedad de quince siglos, pues databa de la época de los suevos, cuyo rey, el citado Rechiario, había sido convertido por el obispo de Braga al catolicismo.

La ermita sufrió numerosas agresiones, como la del año 968, cuando la incendió el normando Gunderedo, o la de 997, a manos de los sarracenos de Almanzor. La imagen, no obstante, sobrevivió, pues unos cristianos la escondieron en un nicho abierto en una roca, que no es otra que la famosa «cuna de la Virgen» en el llamado Milagro de Pastoriza

Señala la leyenda que una luz sobre el castro descubrió a una niña que apacentaba el ganado en una pastoriza , que pasó de ermita a iglesia románica. Se calcula que esta transformación data del siglo XI.

Objetos en la ermita

El santuario de Pastoriza es una construcción de estilo barroco, del último tercio del siglo XVII, se levantó después de derribar un primitivo templo del XIII (del que se conserva un tímpano detrás del altar) porque según los documentos de aquella época era muy pequeño y corto y el santuario de gozaba de gran devoción.

Destacan en la fachada las imágenes de San Pedro, San Pablo y una representación de la Asunción sobre el dintel de la puerta, obras de Blas Pereira. Más alta está la imagen de Santa Bárbara, entre las de San José y el Bautista. La espadaña fue añadida a finales del siglo XIX.

La Virgen de Pastoriza

La imagen de la Virgen de Pastoriza se halla en el centro del retablo lujosamente vestida. También se conservan en el interior de un pequeño museo gran cantidad de exvotos, alhajas, vestidos para la imagen de la Virgen y una lápida del siglo IX.

Dos interesantes cruceiros se alzan junto al templo. Uno delante de la fachada, obra de Blas Pereira, de la escuela santiaguesa, y otro detrás del ábside, de Domingo Pérez de Noicela. Un tercer cruceiro corona el conjunto de piedras conocido como Berce da Virxe.

LEYENDAS:

El origen del santuario y de la devoción a la Virgen de Pastoriza está envuelto en infinidad de leyendas y antiguas tradiciones. Las más remotas se refieren a la conversión del rey suevo Reckiario en el año 448, que mandaría edificar un pequeño templo. Este templo fue destruido por los normandos en el siglo X, pero la imagen de la Virgen se salvó escondida debajo de unas piedras. Encontrada por una niña que apacentaba el ganado en una «pastoriza» por el monte de la Cruz, se renovó el culto con gran devoción hasta nuestros días. Estas y otras tradiciones están recogidas en un librito, «La Leyenda de Pastoriza», escrito por Emilia Pardo Bazán y publicado en A Coruña en 1887 en el Milagro de Pastoriza

Conjunto megalítico

Un camino de cinco minutos lleva desde el santuario al monte de la Cruz en el que se ve un conjunto de grandes piedras donde, según la tradición, estuvo escondida la imagen. El conjunto megalítico recibe el nombre de Berce da Virxe (Cuna de la Virgen). Los romeros dan tres vueltas a las piedras, pasan por debajo de ellas y besan la imagen santa. En el monte de la Cruz también se hallan restos de un castro y otras piedras de formas caprichosas como la Silla do Rei donde, según las leyendas, se sentaba el rey Reckiario para contemplar su ciudad de Suevos.

Los fieles, con numerosa representación de embarazadas y marineros, van al santuario durante todo el año, pero sobre todo los fines de semana de Octubre, cuanto se hacen las romerías más multitudinarias. Donde los ofrecidos dejan sus donaciones y ofrendas. Por la vinculación de esta Virgen con la fecundidad y la vida marinera.

MILAGRO DE PASTORIZA:

Recuerda Pardo Bazán el milagro que, según la leyenda, se produjo en 1589, cuando la invasión inglesa de Drake. Unos soldados sacaron de la iglesia a la virgen y la arrojaron cerca de la fuente, partiéndola en dos. Pero la imagen volvió a unirse, lo que motivó el pasmo y la huida de los soldados, sin causar más daño hasta llegar a A Coruña.

Entre los benefactores del santuario está el capitán Juan del Río, que lo reedificó a finales del siglo XVII, a lo que se añadirán las mejoras efectuadas por el párroco de Pastoriza Víctor Cartiella.

De la virgen primitiva sólo quedó algún trozo de madera en el armazón del cuerpo. En cuanto a la virgen de granito, fue costeada por Álvaro de Torres Taboada y encargada, en 1887, a un cantero llamado José Couto, que era natural de Ponteareas y había residido en Portugal y en Vigo. Escribirá al respecto la Pardo Bazán: «Sólo un hombre del pueblo, sin educación artística, sin nociones del dibujo que se enseña en las academias, sin lecturas, sin rastros de clasicismo en su sangre, sin conocimiento de modelos y doctrinas, podría esculpir una Nuestra Señora que parezca despojo de la Edad Media, recuerdo de pasadas edades y que con sus lineamentos ásperos y sencillos hable el lenguaje de la fe».

CONTEXTO MÁS ARCAICO DIVINACIÓN DE LA PIEDRA :

Cuenta Leandro Carré Alvarellos que, según la tradición mantenida en Pastoriza, ante una invasión normanda, o tal vez de musulmanes, «se ocultó entre unas peñas del monte la sagrada imagen de la Virgen para librarla de la posible profanación de los invasores. La pequeña y tosca iglesia fue destruida, pero la efigie se libró permaneciendo oculta años y años, quizá por haber perecido la única persona que sabía el lugar donde estaba escondida. Hasta que un día, una niña inocente que andaba con una vaca en la pastoriza o pastizal vio una estrella reluciente sobre una aglomeración de peñascos en la parte alta del monte; aquella visión de la estrella se repitió y entonces ella contó cómo se le había aparecido varias veces.

Esto dio lugar a que se escudriñasen todos los huecos y junturas de aquellos peñascos hasta que al fin se descubrió la imagen de la Virgen, oculta en una oquedad bajo una gran piedra, la cual desde entonces fue llamada «O Berce da Virxe», o sea «La Cuna de la Virgen»; por ese hueco bajo la peña se deslizan muchísimas personas para librarse de pecado o curarse de ciertas enfermedades».

En realidad, la Virgen de Pastoriza (Arteixo) fue, antes de asumir su avatar cristiano, una moura. Una de esas mouras que se aparecía, como sabemos por el folklore de las mouras, en ciertos penedos.

Reverencia a las piedras

El pueblo siempre ha sentido especial reverencia por las piedras con formas o huellas antropomorfas, que creía manifestación formal de la divinidad, iconos en los que la divinidad se materializaba milagrosamente representándose a sí misma, sin que la mano del hombre interviniese en el proceso (imágenes aquiropoyetas). Así pues, la frecuente aparición de imágenes sagradas no se refiere al hallazgo casual de esculturas o pinturas realizadas por la mano humana, sino a un tipo de figuras naturales como la que estamos examinando, transmutadas por la devoción popular en imágenes sagradas paridas por la divinidad, que se engendra a sí misma de forma milagrosa. 

Es la piedra antropomorfa  de arriba, en la que aparecen formas naturales que recuerdan las de un cuerpo femenino acostado (cabeza, tronco con nacimiento de los brazos, cintura, nalgas y extremidades inferiores), por ello resulta verosímil que esta imagen aquiropoyeta haya sido la moura o la original Virgen de Pastoriza.

Decoración, azar o representación

En esta identificación de la divinidad de Pastoriza con esta piedra que se sitúa inmediatamente debajo de la cueva conocida como Berce da Virxe, es importante notar que es posible deslizarse bajo ella, descubriendo en el revés grandes oquedades o taffoni, tal y como se refleja en la leyenda de Carré Alvarellos. Quizá, después de todo, las conchas de vieira que marcan la zona púbica de la moura de Pastoriza sean, más que una bonita decoración producto del momento y el azar, una muestra de que la identificación de esta piedra con la divinidad femenina de la montaña sigue viva.

Identificación de las piedras. Pareidolia

Para terminar diremos que el proceso neurológico mediante el cual el ser humano es capaz de identificar ciertas formas naturales de las nubes, o de las piedras, con elementos u objetos existentes en su entorno y relevantes para él (pareidolia), y la explicación de esas formas como producidas por la divinidad, como manifestaciones de ella, sin que haya intervención de la mano humana (aquiropoesis).

BIBLIOGRAFIA

Termino con esta cita de Alfonso X:
«como Santa Maria fez parecer nas pedras omagees a ssa semellança«
(Cantigas de Santa María, XXIX)
Lo más extraordinario de esta cantiga es su refrán, el reconocimiento de que se trata de una proyección mental de unas formas y dimensiones (feituras) preexistentes: «Nas mentes senpre téer devemo-las sas feituras / da Virgen, pois receber as foron as pedras duras».
BLOG DE ANTONIO CENIZA SOBRE LEYENDAS Y SERES MITOLÓGICOS GALLEGOS: http://mitosyleyendasgallegas.wordpress.com/
 
FUENTES:

LEYENDA DE PASTORIZA DE EMILIA PARDO BAZÁN EN PDF AQUÍ:http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020027912/1020027912.PDF

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