EL BOSQUE ENCANTADO DE ORRIUS

Un moai, un indio, un elefante, grandes piedras con extrañas inscripciones, y todo, sin salir de la provincia de Barcelona. He visitado el lugar en tres ocasiones, nunca salí de allí indiferente, en las tres veces que visite el lugar, el Bosque Encantado de Orrius siempre me tenia preparada alguna sorpresa.

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Para muchos es un bosque hechizado, mágico, donde los seres elementales habitan desde el origen de los tiempos. Rituales, ouijas, psicofonías e incluso aquelarres se han celebrado en este lugar, quizás atraído por la posible simbología de sus figuras talladas en piedra. Curiosos e investigadores acuden en busca de la verdad, en busca de desentrañar el misterio que rodea al bosque.

Las tres visitas.

En una de las tres ocasiones en que visite el lugar encontré a un hombre de unos setenta años que recogía leña, no recuerdo su nombre, pero si. que hablaba un catalán cerrado, de esos de las comarcas de interior, que por fortuna domino mas o menos bien. El hombre decía ser un masovero de la zona, y me contó que el bosque no tenia ningún misterio. Las tierras fueron compradas a principios del siglo pasado por un médico, el Dr. Fossas, que había viajado por todo el mundo, el cual contrato a un picapedrero llamado Gomez para que le hiciera diversas esculturas por el camino.

Desconocía las leyendas, pero a menudo la gente le preguntaba por extrañas luces que se veían en el cielo, el aseguraba no  haber visto nunca ninguna, lo único fuera de lo normal que había visto, fue a una comunidad, hippie según él, en los años sesenta, que se instaló en el bosque, sin permiso, y que a veces hacia bailes y cosas muy extrañas. Se fueron igual que llegaron.  En una de las esculturas, concrétamente, la que representa una silueta de elefante hay una inscripción en la piedra que dice»FECIT(hecho) I.FOSSAS A.GOMEZ». ¿Son esos Fossas y Gomez el médico y el picapedrero de los que me habló el masovero? ¿Se inventó la historia a partir de esos nombres, para así alejar a tanto extraño del bosque? . Pensé preguntarle alguna cosa más en siguientes ocasiones, pero en las otras dos veces que he visitado el bosque no lo he vuelto a ver.

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La segunda visita.

La segunda vez fue todo muy extraño, me aleje del camino de las figuras adentrándome en una parte más espesa del bosque, no se si era sugestión, pero me invadió una sensación demasiado rara, como si me estuvieran mirando desde todas partes, y lo siguiente que me ocurrió ya no era sugestión, tres o cuatro piñas, pequeñas eso sí, salieron disparadas desde los arboles en dirección a mi cabeza, quise pensar que eran los duendes, que estaban jugando conmigo, supongo que para intentar dar una versión mas infantil al momento y así evitar pensar en otras causas.

Continua

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1 respuesta

  1. Fran Gonzalez dice:

    Gracies per la menció

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