CULTO A LA SANTA MUERTE

La muerte; el destino que todos tenemos asegurado desde el día en que nacemos. Día tras día es el futuro que nos espera, no sabemos cuándo llegará, sólo que es algo que sin duda nos pasará tarde o temprano.

Actualmente y en los últimos años se ha vuelto muy popular el culto a la Santa Muerte y sus orígenes y más fervientes creyentes se encuentran en México. Muchos creen que es una burla tener devoción por algo que no puede considerarse un santo. Sino un hecho y/o acontecimiento que tarde o temprano sucederá en la vida de todo ser viviente.

El culto a la muerte, no se trata de un ser personal al que se pueda adorar o venerar, es un hecho que acontece a la humanidad y todo ser vivo. Su personificación, va más allá de la representación icónica y se dice que no es otra cosa, sino que una creencia basada en la superstición e incluso puede llegar a caer en la idolatría. El culto a la muerte es una práctica ritual más antigua de lo que muchos creen. Pues ya desde la antigüedad, el equilibrio de la vida no podía darlo ningún otro sino la muerte. Por ejemplo, dentro de la cultura prehispánica los protectores del Mictlán, Mictecacíhuatl y Mictlantecuhtli diosa y Dios de la muerte, o Ah Puch, Dios del Xibalbá o mejor conocido como inframundo en la cultura maya. La muerte es y será siempre un referente de ofrenda durante al menos, los últimos 3 mil años, y el hecho de venerarla sería no otro sino el resultado de aquel recordatorio que nos llama a no temer porque no es algo desconocido.

Los primeros antecedentes que se tienen del culto a la muerte se remontan al año 1795, cuando se encontraron pruebas de que los indígenas adoraban a un esqueleto al que llamaban “Muerte” en una población del centro de México. Además, existen los testimonios que hablan de que este culto permaneció vigente y oculto durante los últimos dos siglos.

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