XENOBOTS. EL FUTURO ES PRESENTE.

En el Proceedings of the National Academy of Sciences se describe lo que se ha dado en llamar xenobot. Se dice que es un “organismo reconfigurable” diseñado por un equipo colaborativo de la Universidad de Tufts, la Universidad de Vermont y el Instituto Wyss de Harvard.

Joshua Bongard, un robotista de la Universidad de Vermont y co-líder del nuevo estudio indica que “Estas son máquinas vivientes novedosas”,“Es una nueva clase de artefactos: un organismo vivo y programable”.

Se han creado pequeños robots vivos utilizando células tomadas de embriones de rana. Cada uno de los llamados xenobot mide menos de un milímetro de ancho, pero uno puede propulsarse a través del agua usando dos extremidades achaparradas, mientras que otro tiene una especie de bolsa que podría usar para transportar una pequeña carga.

De acuerdo, pero … ¿por qué? La investigación inicial, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, podría ayudar al desarrollo de útiles robots blandos que pueden curarse a sí mismos cuando se dañan. Debido a que están hechos de tejido vivo, también se descomponen una vez que dejan de funcionar. Los investigadores, de la Universidad de Tufts, la Universidad de Vermont y el Instituto Wyss de Harvard, esperan que algún día estos robots vivos puedan usarse para limpiar microplásticos, digerir materiales tóxicos o incluso administrar medicamentos dentro de nuestros cuerpos (aunque esto obviamente todavía es todo muy lejos).

¿Cómo se hacen?

Los robots están construidos a partir de células cardíacas, que se contraen espontáneamente y se relajan como pequeños pistones, y células de la piel que proporcionan una estructura más rígida. Una vez que se suelta, las células de un robot tienen suficiente energía para mantenerlo retorciéndose y retorciéndose por hasta 10 días.

Diseño inteligente: los xenobots se crearon utilizando un algoritmo evolutivo, que imita la selección natural al generar soluciones potenciales y luego elegir y mutar repetidamente las más prometedoras. El algoritmo conjuró miles de configuraciones aleatorias de entre 500 y 1,000 células de la piel y el corazón y cada una se probó en un entorno virtual. Muchos eran bultos inútiles. Pero aquellos que mostraron potencial, como ser capaces de moverse, fueron modificados y utilizados para sembrar la próxima generación. Después de ejecutar este proceso 100 veces, los investigadores construyeron los mejores diseños a partir de células vivas.

Preocupaciones éticas.

Esta primera cosecha de xenobots es muy básica. Pero podrían hacerse versiones futuras con sistemas nerviosos y células sensoriales, incluso con habilidades cognitivas rudimentarias, que les permitirían reaccionar a su entorno. No está claro si debemos tratar a tales robots como máquinas o criaturas vivientes.

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