VIGILANTES Y OTROS TRABAJADORES NOCTURNOS. Mi crónica del programa

No es difícil de entender el porqué al hablar de aquellos que cumplen su jornada laboral en horario nocturno, siempre me decante por los vigilantes, trece años en el ramo tienen su peso, Su peso y sus experiencias, experiencias ni oídas, ni leídas, sino experiencias vividas en primera persona. Experiencias para las que a pesar de intentar buscar siempre una explicación lógica, en muchos casos esta es imposible de encontrar.  Y me podéis creer si os digo, que hasta para un apasionado del misterio como yo, no siempre resulta agradable enfrentarte con lo desconocido.

vigilantes

Aquellos que hayan pasado al menos una noche en solitario dentro de un museo, un viejo hospital abandonado o un cementerio, son conocedores de las múltiples sensaciones que te invaden, y el que diga que no miente, hasta el mas valiente se sobresalta ante un crujido cuyo origen no logra localizar, lugares donde en la mayor de los casos es tu mente la que te juega una mala pasada. En determinadas ocasiones es muy fácil ver fantasmas donde en realidad no hay nada. Recuerdo una ocasión en que un vigilante me llamó por teléfono a las cuatro de la mañana, estaba asustado, era su primera noche de guardia en una antiguo hospital que se estaba reconvirtiendo en museo, y me decía que las luces de las salas se encendían solas justo cuando el entraba en ellas, al pobre, nadie le había explicado que en algunas zonas la iluminación funcionaba con sensores de movimiento. Lo que queda claro, sin duda, es que hay lugares en que la susceptibilidad esta a flor de piel.

En los años que pase en el mundo de la vigilancia  aprendí muchas cosas, aprendí que el misterio no se busca, normalmente es él el que te busca a ti, también aprendí que, a pesar de lo que muchos digan lo inexplicable te puede sorprender en cualquier lugar, y por supuesto, aprendí que ir con tu grupo de amigos, durante un fin de semana, en busca del misterio o encontrarte con lo inexplicable en tu lugar de trabajo, solo, y a las tres de la madrugada, son dos cosas totalmente diferentes.

A nadie le gusta que le llamen loco, ese es el gran problema, imaginaros lo difícil que debe ser para un vigilante de seguridad explicar que se ha pasado la noche persiguiendo a una monja del siglo XVII, o a una limpiadora decir que ha tenido que fregar tres veces una aula, a las cuatro de la madrugada, porque continuamente aparecían pisadas de un niño al que no podía ver, o como oímos en el programa de ayer, a un trabajador de mantenimiento contar que en su caída desde una altura de seis metros había visto pasar veinticinco años de su vida en apenas cinco o seis segundos. Posiblemente nadie los crea, como mucho intentarán maquillar la palabra locura con la de efectos del estrés, es mas moderna.

En nuestro programa de ayer solo tuvimos tiempo de ofrecer una pequeña muestra de los muchos casos que conocemos, y aun así, me pregunto cuantos misterios, cuantas historias y cuantos miedos se esconde tras los silencios de todos esos trabajadores nocturnos, que alguna vez se han enfrentado cara a cara con lo desconocido, y que seguramente ha muchos los ha marcado para el resto de sus vidas, pero por miedo, por miedo a que le llamen loco, continúan callando y guardando ente los mas ocultos de sus secretos.

terror

Esto puede dar un poco de miedo por la noche. Te conviene tener unas cuantas luces encendidas, pero lo más importante que debes recordar es que nadie entre o salga.

                                                   (Noche en el Museo)

Fran González

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