VAMPIRISMO, O EL SINDROME DE RENFIELD

Renfield , abogado de profesión, es un interno del hospital psiquiátrico dirigido por el Dr. John Seward. Sufre de delirios que lo obligan a comer seres vivientes con la esperanza de obtener su fuerza vital para él mismo. En un principio comienza consumiendo moscas, luego desarrolla un plan de alimentación: con las moscas alimenta arañas y después da de comer las arañas a un grupo de aves, a fin de acumular más y más fuerza vital. Cuando le niegan la posibilidad de tener un gato para alimentarlo con las aves, empieza a comerse a las aves. Dejaría de hacerlo cuando conoce a Mina Harker, aunque continua comiendo moscas, afirmando que era un viejo hábito. El Doctor John Seward lo diagnostica como un “maniaco zoophago” (animales que se alimentan de otros animales).

renfield

En el curso de la novela, se revela que está bajo la influencia del Conde Drácula. El vampiro, cuyas habilidades incluyen control de animales, como ratas, murciélagos y arañas, llega a Renfield con una oferta: si acepta servirle, le proporcionará un suministro sin fin de alimento.

Es casi seguros que Bram Stoker  jamás imaginó que uno de sus personajes secundarios terminaría siendo un ejemplo esencial para un desorden psiquiátrico y quel el vampirismo sería asociado a un síndrome que llevaría su nombre. “Sindrome de Renfield”.

Aunque el tema del vampirismo clínico es bastante controvertido incluso dentro de la comunidad médica, lo cierto es que bajo ese término se engloban varios tipos de trastornos mentales por los cuales el “enfermo” asocia la sangre con signos de excitación, principalmente la excitación sexual, lo cual a menudo le lleva a pensar que él mismo es un verdadero vampiro.

Si nos ceñimos al ámbito psiquiátrico el vampirismo no es más que una anormalidad dentro del comportamiento sexual , pero si por el contrario nos adentramos en la cultura gótica, nos encontraremos con los “Sanginarius”,  una especie de red de vampiros consensuados que intercambian sangre de modo voluntario  y no violento. Otro en cambio consideran el vampirismo como una forma de necrofilia, amor por los muertos, a modo de “Los amados muertos de Lovecraft. Sea como sea, la sangre siempre será el fondo de la cuestión, el fetiche, alcanzar el erotismo, la satisfacción, la plenitud,  a través de la sangre.

¿Esquizofrenía? ¿Pisopatía? ¿Existe siempre un sentido erótico para los que sufren este síntoma o trastorno? La única realidad es que para el “vampiro” la sangre es una  necesidad, un alimento sin el cual padecería problemas físicos y psicológicos, un síndrome de abstinencia.

No hay vampiros ni vampiras de nacimiento. Volviendo a la psiquiatría, hay una serie de fases de desarrollo o un detonante antes de convertirse en uno de ellos.

El niño que al convertirse en testigo de un hecho sangriento experimenta un extraña excitación que en principio no comprende.

Descubrir que la visión o el sabor de tu propia sangre te llena de satisfacción, pero que tras alejar la idea de autolesionarse, comenzara a probar la sangre de animales, comenzando a menudo con sus propias mascotas.

Ser mordido, por otro vampiro. Aunque esto, evidentemente, está por demostrar.

Poco a poco el trastorno va avanzando y comienza la necesidad de beber la sangre de otros seres humanos, la sangre se convierte en una adicción, la sangre más allá de una adicción, se convierte en  una necesidad vital.

La luz del Sol, los espejos, las cruces, medicamentos, vacunas,  la psicología, y si todo falla . . . la estaca.  La cuestión solo depende de cual sea tu opinión, Vampirismo real, o Síndrome de Renfield

Fue el psicólogo Richard Noll, autor del libro “Vampiros: reportes en la literatura psiquiátrica quien en 1.992 propuso el nombre Síndrome de Renfield para definir una variable del vampirismo clínico, es decir, el vampirismo como enfermedad psiquiátrica. Todo y que no hay acuerdo para definir qué es exactamente este síndrome.

Para algunos, se trataría de una extraña variedad de esquizofrenia, para otros una simple parafilia; y finalmente están los que sostienen la hipótesis de una disorexia, es decir, un desorden alimenticio. El Síndrome de Renfield, sostienen los especialistas, se manifiesta luego de algún incidente en la niñez por el cual el sujeto asocia la sangre como un disparador del placer. Durante la pubertad, este placer exclusivamente oral se torna erótico.

sindrome

El Síndrome de Renfield avanza sobre la psiquis del sujeto en tres etapas.

La primera, conocida como autohemofagia o autovampirismo, lleva al enfermo a beber su propia sangre, a veces impulsándolo a flagelarse.

La segunda fase es la zoofagia, donde el enfermo se ve impulsado a comer o beber la sangre de animales, aunque no siempre de forma violenta.

En última etapa es la del vampirismo clínico el enfermo busca la sangre de otros seres humanos, ya sea pagando por ello o bien de forma violenta. Los casos más severos del Síndrome de Renfield se traducen en crímenes horribles.

Fran González

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