UN SAN VALENTIN EN HANGING ROCK

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El día de San Valentín, reconocido como el día de los enamorados, una celebración que viene dada desde el siglo XIV y que se originó en el Reino Unido; puede convertirse en un día trágico y pasar a ser un misterio para los amantes de lo paranormal.

Esto fue lo que ocurrió un sábado 14 de febrero de 1900. El pueblo de Woodend, cerca de Melbourne (Australia), fue escenario de la misteriosa desaparición de un grupo de colegialas que participaban en una merienda campestre.

Aquel día, amaneció soleado y hermoso para la excursión anual del colegio de señoritas Appleyard, se celebraba a las afueras del pueblo. Salieron a primera hora de la mañana el grupo de alumnas y profesoras para disfrutar de un almuerzo campestre en un hermoso paraje local . El cocinero de la escuela había preparado un pastel helado con forma de corazón. Al final del día desaparecieron 4 personas de las cuales 3 no aparecieron jamás en esta excursión del día de San Valentín.

Este hecho se ha convertido en un misterio con incontables teorías, numerosos artículos de revistas, dos libros por lo menos y hasta una película, Picnic at Hanging Rock (1975).

La historia comienza con la salida a primera hora de la mañana de las chicas y las profesoras en un coche alquilado hacia Hanging Rock para celebrar el almuerzo campestre anual. Este era el típico lugar de excursión donde la gente solía acudir por su insólita formación geológica. Esta formación es de origen volcánico de hace millones de años, esta a 150 metros por encima de la llanura donde está emplazada y culmina con una mezcla de piedras y monolitos.

Hanging Rock

 

Esto es Hanging Rock que en español significa «Roca que se balancea»

 

 Muy cerquita de la base de esta roca había un buen lugar para comer y descansar, con improvisadas mesas de piedra y un servicio de lavabos.

 El grupo de escolares estaba formado por 19 chicas, la mayoría adolescentes, dos profesoras; mademoiselle Diane de Poitiers, profesora de francés y danza y Greta McCraw, profesora de matemáticas y el chofer del coche alquilado, Ben Hussey. Mistress Appleyard, la directora del colegio no fue a la excursión.

Salieron temprano por la mañana para hacer los siete kilómetros que habían hasta el lugar donde se iba a celebrar el almuerzo, consiguieron llegar poco antes del mediodía. El día era cálido y soleado, y después del almuerzo la mayoría de las chicas echaban una siesta a la sombra de los árboles y las rocas. Había otro grupo disfrutando del estupendo día que hacía y del lugar al otro lado de un pequeño riachuelo que fluía de la pared de la roca. Este grupo estaba formado por el coronel Fitzhubert, veterano del Ejército de la India retirado, mistress Fitzhubert, su sobrino, Michael Fitzhubert  y el lacayo Albert Crundall.

 Sobre las 3 de la tarde, 3 de las chicas mayores le pidieron permiso a la profesora de francés para ir a explorar la roca. Las 3 chicas -Irma Leopold, Marion Quade y Miranda- de 17 años, destacaban por ser sensatas y responsables. Después de una brevísima conversación entre los adultos (momento en el que se observó que los relojes de Ben Hussey y de miss McCraw se habían parado a mediodía), estos acordaron dejarlas ir. Seguidamente le dieron permiso también a Edith Horton, una chica de 14 años, para que las acompañaran. Se les advirtió que no subieran demasiado por la roca, que evitaran los riscos, cuevas y precipicios, y que tuvieran muchísimo cuidado con las serpientes, arañas, etc.

Las chicas se alejaron, cruzaron el riachuelo perdiéndose de vista hacia las 3:30 de la tarde. Michael Fitzhubert y Albert Crundall, que estaban sentados junto al riachuelo, las vieron pasar; Irma iba delante, detrás iban Marion, Miranda y Edith (en este mismo orden). Albert las silbó para piropearlas y Mike se levantó con la intención de seguirlas, pero desistió después de andar sólo unos metros, cuando ellas desaparecieron tras unos árboles.

En el lugar de la merienda estaban todos durmiendo la siesta. Sobre las 4:30, Hussey quería reunir a todo el personal. Él y mademoiselle de Poitiers se percataron de que miss McCraw tampoco estaba, se imaginaron que la profesora de matemáticas había seguido a las chicas. El grupo de Fitzhubert acababa de recoger sus cosas y se había marchado.

Enfadados al principio y angustiados después cada vez más, Hussey y mademoiselle de Poitiers las buscaron. Hussey organizó a las chicas por parejas para la búsqueda de las compañeras desaparecidas, llamándolas por sus nombres. Se encontraron un rastro de helechos partidos y arbustos torcidos que llevaba los llevaba a la cara sur de la roca, pero más adelante, donde empezaba el terreno rocoso, los rastros iban desapareciendo.

Las estuvieron buscaron durante una hora y hacia las 5:30, Edith Horton salió de entre los matorrales del lado suroeste de la roca medio atontada, gritando, histérica y no pudo contar nada de lo que había pasado por el estado de shock en el que se encontraba. Y seguían sin señal alguna de Miranda, Irma, Marion y miss McCraw.

Al llegar la noche, la profesora de francés y el chofer decidieron reunir a las chicas que quedaban y volver al colegio. De camino, se detuvieron en la comisaría de Woodend, donde Hussey informó de lo sucedido al agente Bumpher.

 Al día siguiente, domingo, se inició una búsqueda activa de las chicas y la profesora desaparecidas . Se pensaba que podrían haberse perdido en el bosque, y la policía reunió a un grupo de voluntarios, entre ellos estaban Mike Fitzhubert y Albert Crundall (los que vieron pasar a las chicas), para buscarlas en la roca. La búsqueda en Hanging Rock era complicada ya que es una zona muy traicionera, llena de cuevas y abismos y todos cubiertos de espesos matorrales. Después de un día entero de búsqueda no se encontró rastro alguno de las desaparecidas.

El doctor McKenzie, médico de Woodend,  examinó a Edith Horton. Parecía sufrir una leve conmoción y presentaba numerosos cortes, arañazos y magulladuras por causa de correr entre los matorrales. No podía recordar lo que vivió en la roca. Pero, a la siguiente semana, un miércoles, la interrogó el agente Bumpher, a quien le reveló que cuando iba de vuelta pasó cerca de miss McCraw, que iba en dirección a la roca. La vió, y la profesora no había prestado atención a los gritos de Edith. Además, Edith confesó avergonzada que la profesora (que al parecer era solterona), que siempre vestía muy recatada, cuando la vió iba vestida de modo indecente: no llevaba falda, solo sus bragas.

Continuaron la búsqueda durante varios días, mientras la policía interrogaba a todos los testigos. El joven Michael Fitzhubert el principal sospechoso ya que él fue la última persona que había visto a las chicas y admitió que había empezado a seguirlas. Pero no había ningún otro indicio de que él hubiese sido el responsable de la desaparición de las muchachas y la policía abandonó esta parte de la investigación por la presión que ejercía Fitzhubert.

 El jueves, la policía recurrió a un rastreador aborigen y a un sabueso. Después de olfatear la ropa de miss McCraw, el sabueso siguió una pista que subía por la roca, se detuvo, con los pelos de punta y gruñendo durante casi 10 minutos en una plataforma circular a medio camino de la cima; pero no encontró ninguna pista. Convencidos de que nadie podría sobrevivir tanto tiempo en la espesura de los matorrales, la policía decidió abandonar la búsqueda.

El viernes, Mike Fitzhubert y Albert Crundall decidieron investigar por su cuenta. Después de todo un día de búsqueda, Mike decidió pasar la noche en la roca. Albert volvió a la residencia del coronel Fitzhubert para excusar a Mike. Al día siguiente, el sábado, Albert volvió a a roca siguiendo el rastro de Mike y cual fue su sorpresa cuando lo encontró inconsciente, con una insolación y un tobillo gravemente torcido. Mike fue trasladado a su casa y visitado por el doctor McKenzie; aquella noche Albert encontró en un bolsillo de Mike una nota que reflejaba que Mike había encontrado algo en la roca. En la mañana del domingo se inició otra búsqueda en la cual encontraron a Irma Leopold. Estaba inconsciente. Tenía varios golpes y pequeños cortes en la cabeza, y sus uñas estaban rotas, pero sus pies a pesar de estar descalzos y durante tantos días, estaban limpios y sin marcas. Le faltaba el corsé, pero no había indicios de abusos sexuales. Cuando recobró el conocimiento no podía recordar nada de lo que le había sucedido.

Y todo termina aquí. Irma no pudo decir nada de lo que le había ocurrido; Miranda, Marion y miss McCraw no aparecieron jamás. A consecuencia de lo sucedido, las alumnas del colegio Appleyard fueron cambiadas de colegio, y aquél fue clausurado. Meses después, mistress Appleyard subió sola a Hanging Rock y su cuerpo, sin vida, fue encontrado al pie de un precipicio.

 Para los que no creen en una explicación paranormal, existen dos posibilidades:

Las chicas pudieron haberse perdido y murieron en la roca a consecuencia a las condiciones climatológicas. Sus cuerpos pudieron quedar escondidos entre maleza al pie de un risco, o en una cueva donde pudieron haber caído, hasta ser devorados por los animales. La amnesia de Edith podría ser a la histeria o a una caída; la de Irma, a la traumática experiencia de quedarse sola y sobrevivir toda una semana. El corsé se lo quitaria para moverse más libremente.

 Las chicas fueron víctimas de algún crimen. Se baraja la teoría de que Mike Fitzhubert y Albert Crundall pudieron raptar a las chicas, después de asesinar a miss McCraw, y tenerlas escondidas en las tierras del coronel para abusar sexualmente de ellas. Marion y Miranda pudieron o morir por las lesiones sufridas, o fueron asesinadas. Irma debió de salvarse por azar. Desarrollando esta hipótesis, Mike pudo haber sido un pervertido sexual al que su familia hubiera enviado a las colonias para deshacerse de él; pero toda esta teoría se viene abajo por el hecho de que Irma siguiese siendo virgen.

Otras hipótesis, teorías o historias que se piensa que sucedió fue que las chicas entraron en un universo paralelo, o que las propiedades originarias de la roca absorbieron de una manera misteriosa a las víctimas, que por cierto es la teoría de la película Picnic at Hanging Rock, con su angustiosa visión del paisaje australiano y su afirmación de la roca como un gigantesco símbolo fálico.

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Pero la pregunta fue, es y será, ¿qué fue, realmente, lo que sucedió aquel día de San Valentín de hace 115 años?

De la manera que sea esta historia quedó grabada en el inconsciente colectivo australiano.

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