UN EXTRATERRESTRE EN EL BRONX

Había llegado a la Tierra con la oleada de Ovnis del 1954. Aunque su aspecto no era exactamente terráqueo, se había dejado rastas para ocultar sus tentáculos. Provenía de un pequeño planeta de la galaxia de Andrómeda a solo 2,5 millones de años luz de la Tierra, en las galaxias lo consideraban un pueblerino, pero en la Tierra era todo un señor.
Decidió vivir en el Bronx neoyorquino, allí Vivian tal numero de razas, que pasaba totalmente desapercibido. Su nave la vendió a un pakistaní que en medio de un descampado, montó un restaurante de Kebabs. Había trabajado como guionista auxiliar en las dos partes de “Man in black”, alababan su imaginación, si supieran que todo lo que escribió y los personajes que describió, eran colegas que había conocido en sus viajes intergalácticos, no se lo hubieran creído, mejor. Montó una pequeña tienda de tecnología terráquea, muy atrasada para sobrevivir discretamente en el barrio. Patento un par de softwares de su planeta que entusiasmaron a Bill Gates, este pretendía que se trasladara a California, pero ni loco, cobró un pastón, pero continuo viviendo en total anonimato en el Bronx. El sexo con las mujeres terráqueas siempre fue un problema, aunque encontró a varias que se entusiasmaron al comprobar que tenia dos penes, en aquel barrio todo era posible.
Pero el planeta que conoció al llegar, ya no era el mismo, el cambio climático, las guerras por religión , las crisis económicas, pero lo peor fue las políticas de inmigración en USA. En el barrio se sucedían las redadas, de la DEA, de la NSA y lo peor, los de inmigración, hubieran podido detenerlo, aunque tenia sus papeles en regla, y deportarlo a Guatemala.
Decidió que había llegado el momento de regresar a su planeta. Intento recomprarle la nave al pakistaní, pero el tipo se negó, en un arranque de carácter, se dirigió al centro de control de la nave, oculta tras las estanterías de especias y zarpó.
El estallido del despegue se achacó a un fallo en la conducción de gas, algo normal en New York, o sea que no levanto sospechas.
Hoy en día, junto con el pakistaní que arrastró en su huida, su restaurante triunfa en su planeta de origen. Un cliente que se encontraba en el restaurante en el momento del despegue es conocido por sus grafitis en toda la Galaxia de Andrómeda.
Su vida volvió a la normalidad, escribió un libro sobre su experiencia en la Tierra, que fue un Best Seller. Y tan feliz.

Tom Roca

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