UEY SAE UNG. El hombre del saco thailandes.

Etiquetado como Si Quey en su vitrina y, a veces también conocido como Si-oui o Si Ouey dependiendo de quién está escribiendo sobre él.  Muchos niños tailandeses en la década de los sesenta cantaban una canción cuyo estribillo decía «No te quedes fuera de noche o el fantasma de See Uey te comerá.».

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El cadáver momificado de Uey Sae Ung, el más notorio asesino en serie de la historia Thailandesa, está expuesto en una vitrina en el Museo de la Medicina Forense Songkran Niyomsane en el recinto del Hospital Siriraj, centro médico más antiguo del país, en Bangkok.

Este inmigrante chino, un exsoldado que había luchado contra los japoneses, se trasladó a Thailandia en 1944. Algunos creen que la debilidad por la carne humana comenzó en los campos de batalla, donde los altos mandos militares animaban a los soldados a comer el hígado de los soldados enemigos para asumir su fuerza y poder. Muchas culturas pensaban que el hígado era el centro de la vida del cuerpo, elogiado por sus propiedades regenerativas, el consumo de los hígados de los enemigos no solo deshumanizaba a estos, sino que también permitiría a quien los comiera absorber su energía.

Nadie lo sabe con certeza, pero se cree que asesinó y comió a de cinco a ocho niños, y se sospecha que entre sus crímenes también se encontraba algunos adultos, aunque hay que destacar que las desapariciones durante la década de los cincuenta eran muchas en Bangkok, algunas para ser utilizadas en prácticas de brujería por los inmigrantes del sur de China. Fue arrestado en 1958 cuando el padre de su última víctima lo sorprendió mientras quemaba el cadáver.  Sus confesiones traumatizaron a todo el país, por la frialdad como relataba como apuñalaba a los niños en la garganta para después abrirlos y comer sus corazones e hígados.  Cuentan que tras su detención  Uey Sae era incapaz de mirar a los ojos, nada más lejos de la realidad, sencillamente el cuerpo de Uey Sae estaba encorvado como consecuencia de sus años trabajando en los campos de arroz.

Condenado a muerte, tras su ejecución su cuerpo fue cubierto con cera de parafina para preservarlo. En los últimos años el museo ha añadido una película con la historia de este psicópata al que la historia y la leyenda ha convertido en una versión del hombre del saco para los niños thailandeses.

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En el mismo museo, y junto a Uey Sae se encuentra otra urna de cristal con los restos óseos de Songkran Niyomsane, fundador del mismo en 1965 que en su estamento expuso el deseo de que los estudiantes  tuvieran la posibilidad de estudiarlo después de su muerte. En otras partes de este académico lugar, armas asesinas (cuchillos, alicates, cuerdas, un martillo y un destornillador), así como las balas extraídas de los muertos durante las autopsias. Más macabro aún son los tarros de cristal con fetos humanos, extraidos del vientre de sus madres tras el fallecimiento de estas. Una jarra alberga un bebe de dos meses de edad, víctima de la hidrocefalia, al que muchos visitantes ofrecen muñecos y dulces.

Fran González

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