THE HUM. El lamento de Gaia

sumba

Así rezaba una denuncia que un ciudadano anónimo pintó por las rotondas de la N-340 cercanas a la ciudad gaditana de Chiclana durante la década de los 90, al parecer este proyecto de grafiti, y ya con la corrección ortográfica pertinente, se extendió a varias provincias más de Andalucía y Extremadura.  Hace unos meses, nuevamente la frase se puso de moda,  y nuevamente con la provincia de Cádiz como protagonista. En la madrugada del día 7 del pasado mes de Enero, entre las cuatro y las seis, varios vecinos de la capital y de algunas poblaciones cercanas afirmaban haber oído un extraño zumbido de procedencia inexplicable.

http://www.youtube.com/watch?v=vdMkXydPdPw

De nuevo los científicos de todo el mundo, así como los investigadores de lo paranormal llevaron a sus primeras páginas a lo que se conoce como The Hum (El zumbido), igual que lo fue con anterioridad entre el 19 y el 20 de Enero de 2.012 por haberse oído algo similar en diferentes ciudades europeas.

La propia NASA, también  difundió a nivel mundial lo que ellos denominaron la música de la tierra grabada desde el espacio.

http://www.youtube.com/watch?v=eu3nPshI-ME

Estos son solo algunos de los ejemplos de eso a lo que denominamos The Hum, sonidos, de discutible procedencia, que zumban en nuestros oídos, y de los que desde la década de los cuarenta del siglo pasado están documentados por cientos de personas a lo largo del planeta. Y es aquí donde surge la pregunta ¿Qué es The Hum?, por mi parte, humildemente, he de reconocer que no tengo ni idea.  Si hacemos caso a la ciencia, los geofísicos se debaten entre varias opciones, ondas acústicas gravitatorias que se forman en la alta atmosfera, o sonidos provocados por el movimiento de las placas tectónicas o por efecto de la radiación solar en su continuo rasgar de nuestra ya maltrecha capa de ozono, la NASA por su parte atribuye sus grabaciones  a los efectos magnéticos de unas partículas que se encuentra en el llamado cinturón Van Allen, situado en la magnetosfera terrestres. Puede ser que la ciencia tenga razón, pero lo siento, soy de letras, de modo que o me lo explican despacito, o me cuesta un poco entenderlo. Pero hay muchas más teorías.

Vayamos con los conspiratorios, grupo al que posiblemente pertenecía nuestro amigo gaditano, el de las pintadas, estos lo tienen más claro, el culpable es un misterioso proyecto de la Fuerza Aérea norteamericana cuyas siglas HAARP, High Frequency Advanced Auroral Research Projeect. Traducido al español sería, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia, y en cuyas instalaciones, situadas en Alaska, están desarrollando un programa para interferir y controlar la climatología. Soy algo conspiratorio, de modo, que ¿Quién sabe?, continuemos.

Los apocalípticos, estos que en todo ven las señales que indican en fin  del mundo, también lo tienen claro, a estos les doy un pequeño consejo, hasta el propio escritor del apocalipsis deja claro que su libro no es más que un sueño, aún así las trompetas suenan cuando el juicio final ya ha comenzado, no antes, si argumentamos profecías bíblicas mejor que las lean antes, pues hasta en siete ocasiones nos dice que el día señalado vendrá sin avisar  “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche” 1 Tesalonicenses 5:2”. En mi modesta opinión creo que los apocalípticos, y tras el 2.012, en que lo único que se vió alterado fueron las arcas de las industrias cinematográficas y literarias, deberían mantenerse una temporadita alejados.

Mi conclusión, ya lo dije antes, no tengo ni idea, pero supongamos por un momento que la madre tierra sea  una conciencia viva, algo con capacidad de pensar ,  y que con el paso de los siglos, de los milenios, hubiera encontrado su propio lenguaje de expresión,  no tendría todo el derecho para quejarse de como el hombre la maltrata día a día, de cómo contamina sus aguas, de cómo quema su árboles,  de cómo destruye a sus moradores, supongo que no es así, pero me gustaría que por un solo momento todos pensáramos que The Hum, no es más que el lamento de Gaia, y de esa manera, contribuyéramos con nuestro pequeño grano de arena para calmar su lamento.

Como decía Tagore ” Leemos mal el mundo, y después decimos que nos engaña”.

Fran González

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2 Responses

  1. Natalia Tudela dice:

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  2. Leyla dice:

    Personalmente a mi también me gusta pensar (casi por desgracia) que ese “zumbido” es el Lamento de Gaia, el que quizás sea un intento desesperado de que sus propios hijos la escuchen. Nos olvidamos que estamos aquí de paso, que no somos dueños, aunque muchos lo crean, de la Tierra. Lloramos ante los daños de los desastres “naturales” sin pararnos a pensar quien es realmente el que provoca el daño, si la naturaleza o nosotros.

    Quizás si seguimos ignorando el grito de nuestra madre tierra, cuando queramos oirlo será demasiado tarde.

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