TERMINÁRAMOS 

 Me encontraba tirado en un callejón del barrio del Rabal de Barcelona. Si en aquel momento la policía me hubiera echo una prueba, hubiera llenado dos tomos del Vademécum más un completo de dos estanterías de un bar medio.

De repente, una castaña de rayos y luces azules iluminaron el callejón. Una explosiva mujer en pelotas se materializó ante mí.

A pesar del cocolón, aquello me recordó a la primera escena de “ Terminator” ,primera, segunda o tercera parte, hasta aquí no llegaba a discernirlo, había leído que Schwarzenegger protagonizaría la última y cuarta parte, pero aquellas tetas seguro que no eran pectorales del austriaco.

Debería ser un Ciborg de última generación porque temblaba como un cervatillo y me pidió educadamente un poquillo de ropa. Nada de aquello de pegarme un tiro y llevarse mi vestimenta, con mucha educación la chica me suplicó alguna vestimenta. Le presté una cazadora y unos pantalones y me la llevé a un garito donde aún me fiaban y no les importaba que fuera en gayumbos.

Tras una docena de chupitos, la chica me contó que venia del futuro y estaba buscando a una tal Lea Roca-¡Glups!-. estaba hablando de mi hija.

Me explicó que en un futuro no muy lejano, Bill Gates había logrado la formula de la inmortalidad enchufando su cerebro a un ipod, en el ciberespacio tras su fallecimiento mortal pero no virtual, con muchos problemas de interface, por ejemplo el sexo virtual no había logrado que funcionara, en aquel mundo de bits, había conectado con Steve Jobs, el puñetero con el icloud había logrado permanecer en la nube desde hacia décadas, a joderse, el Android. Según los programas de antelación del futuro, mi hija lograría encontrar el algoritmo que permitiría lograr la inmortalidad cerebral en un par de clics. Había que eliminarla.

No por la supervivencia de la Humanidad, ni por razones éticas, simplemente el enfrentamiento entre Apple y Microsoft continuaba a través de los eones del tiempo.

Charlamos, ella había sido enviada por Steve (que viendo mis facturas de Apple, había considerado que sería un elemento apropiado) para defender a mi nena, en cambio un Ciborg Microsoft Windows 10, parcheado del Vista 7, tenia que llegar de un momento a otro para liquidarnos.

Amanecía, propuse una jarra de café y unos croissants.En plenas Ramblas un Seat Ibiza tuneado atravesó las vidrieras del bar donde desayunábamos, mientras nos ametrallaba, sin mucha puntería, todo hay que decirlo.

El Ciborg punto 10 había llegado. Tenia que salvar a mi hija y de paso, si pudiera ser, ligarme al Ciborg de Apple.

Agarre al camarero y lo interpuse en la línea de fuego para salvar al Ciborg de Apple, el pobre recibió todos los disparos, pero fue por en un devio y corte la interconexioncios con el tren,pero el Ciborg Windows nos siguios eones del tiempo.educaci una causa justa, la tía estaba la mar de buena.

Si me había encontrado a mi, no tardaría en encontrar a mi niña, tenia que salvarla, a la Apple Ciborg, a la que llamé Mariana ( recuerdos de un viejo amor), la monté en un coche de policía aparcado ante el bar, había visto tantas películas de Bruce Willis que ya me conocía todos los trucos. Conducimos hasta la frontera y empalmamos con el tren, pero el Ciborg Windows nos siguió, conocedor de la actualidad de la relación eléctrica España-Francia. Salté en un desvió y corte la interconexión energética. Lo cual provocó un grave conflicto entre los dos países, pero esto me la traía al pairo.

Pero algo teníamos que hacer, al fin y al cabo aquello era una película de acción, Mariana, ya habíamos cogido confianza, me apoyó con sus conocimientos del futuro y yo con mi desconocimiento de artes marciales y manejo de armas de fuego, por fin logramos despistar al asesino durante un tiempo.

Llegamos a Dinamarca, donde residía mi hija y futura salvadora de la Humanidad.

Para despistar al Terrible Ciborg y ya que estábamos en época de Navidad, nos desviamos hacia Rovaniemi en la alta Laponia, con Mariana la cosa iba subiendo de tono y allí habría rollo, lo cual no me hacia olvidar mis responsabilidades de padre.

Corriendo en pleno Circulo Polar con Mariana perseguidos por el terrible Ciborg del futuro Windows, enorme, maléfico, de enormes garras de acero, caímos rendidos ante su persecución, yo agarre la teta derecha de Mariana( de perdidos al rio), y cuando creímos fenecer apareció Papa Noel El horrible Ciborg se quedó paralizado. Sus renos lo atacaron con todo el sonido de sus cascabeles y lo cepillaron con los esquíes del trineo.

Yo que nunca había creído en la Navidad, aquel año me convertí en un forofo de Papa Noel and the reindeer.

Mariana y yo cenamos en Dinamarca con mi hija Lea,yo no le conté que ella era un Ciborg,ni que ella salvaría a la Humanidad con su algoritmo, tampoco quise hablar de que su padre había sido un Superheroe de Marvel en su juventud.

Mejor dejar las cosas como estaban.

Tom Roca

 

 

 

 

 

 

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