“San Blas bendito…

janet_enfield-house… cúrame la garganta y el apetito“.

Eso dice el refranero español. ¿Por qué? Porque se supone que el tal San Blas obró el primer milagro en esa zona del cuerpo. La leyenda católica dice que un niño se atragantó con una espina de pescado y que San Blas le desatascó la garganta. ¡Pues menudo milagro! En fin, también dicen que caminó sobre las aguas y que un ángel lo trajo de vuelta, así que al final lo decapitaron después de torturarle.

¡Qué gracioso el ángel que le salva de morir ahogado y lo envía a un martirio atroz! Los católicos, en general, creían en cualquier cosa. Con deciros que siguen pensando que el demonio se ceba con las almas más débiles por tratar de justificar mediante la fe los casos de psiquiatría clínica… Las posesiones demoníacas, como ya hemos hablado otras veces, casi nunca tienen que ver con Satanás en sí. Pero ellos insisten en que el demonio pretende hacernos creer que no existe para extender sus malignos dominios.

No. Simplemente no existe. Y punto. Estoy llevando una investigación al respecto y todo lo que leo es para morirse de risa. Levitaciones tras invocar a uno u otro demonio, y gente que habla en lenguas extrañas. Pero tranquilos, la Iglesia tiene un método infalible en los exorcistas. Esos tipos siniestros que van de negro y recitan oraciones en latín porque, como todo el mundo sabe, al demonio le revienta que le hablen en latín. Quizá porque no lo entiende. Pobre.

El caso es que siguen apareciendo de vez en cuando sucesos paranormales relacionados con Satanás y su ejército de diablos. Sucesos que, tras las pertinentes investigaciones tienen una demostración científica que tiene más que ver con la salubridad del lugar y la fortaleza mental del paciente que con el demonio. Hasta el Papa Francisco (que me he documentado) habla de casos de epilepsia confundidos con posesiones demoniacas.

Por citar algún misterioso caso, el de la casa de Enfield es muy gracioso. Al menos no pasó nada grave y podemos reírnos, pero no todos acaban bien.

¿Conocéis algún caso que haya sido demostrado? ¿De verdad? Porque Claudia… no.

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