PERROS NEGROS DEMONIACOS

Tenía dieciséis años, las conversaciones con la entidad que llevaba manteniendo desde hacía varios días, a través de la ouija, no iban demasiado bien, la noche anterior me amenazó, y yo lo desafié.

A la mañana siguiente al salir de mi casa, como cada día, nada más abrir el portal, lo vi, sentado en la acera de enfrenta, a escasamente diez metros, mirándome fijamente, era un gran perro negro. Un escalofrío de pánico recorrió todo mi cuerpo.

                 “Mi experiencia personal”

perro negro

Los expertos creen que la superstición sobre los perros demoníacos pueda tener su origen en  la leyenda de  Cerbero, en la mitología griega. Cerbero era el perro gigante que guardaba las puertas de Hades destinado a evitar que los fantasmas de los muertos salgan del inframundo. Él se encuentra en la orilla del rio Styx que colinda con el inframundo. Pero según los textos antiguos, Cerbero ha sido descrito como un perro de tres cabezas con cola de serpiente, melena y garras de león.

En el folklore, los mitos  y las leyendas de casi todo el mundo figuran los encuentros con perros negros demoniacos. Según los registros, las apariciones de los perros negros se remontan cientos de años atrás. Criaturas sombrías, oscuros y con ojos rojos brillantes.

Los expertos en lo paranormal creen que el perro negro demoníaco es esencialmente una aparición nocturna, que a menudo se asocia con el diablo, y su aparición suele ser considerado como un presagio de la muerte. Se asocia con las tormentas eléctricas y también con cruces de carretera, cementerios, antiguas vías y yacimientos prehistóricos. En otros lugares del mundo los perros negros también son vistos como guardianes de tesoros, especialmente en Escocia, donde se cree que un perro negro custodia el tesoro enterrado debajo de una piedra cerca Murthley en Perthshire.

Los orígenes del perro negro son difíciles de discernir, ya que cuenta con numerosos precedentes en una amplia gama de mitos europeos. Por ejemplo, está el Pooka que cambia de forma en el folclore celta, aunque se dice que tiene una predilección por asumir la apariencia de un sabueso espectral cuando aparece en su forma de animal. Los galeses lo llaman Cŵn Annwn, los sabuesos del infierno; los nórdicos Garmr, el perro guardián que guardaba las puertas del infierno.

Según testigos los perros del infierno aúllan de una manera tan fuerte que tienen que taparse los oídos. Estas grandes bestias negras se dice que pesan unos 68 kilos y pueden llegar a comerse a una vaca entera. Algunos describen sus ojos de color negro oscuro o de rojo sangre, incluso plata o azul. Se dice que antes de su aparición se puede oler a azufre, además de tener extrañas capacidades sobre otras criaturas incluyendo los seres humanos. En ocasiones son capaces de desaparecer sin dejar ni rastro, pero lo que están de acuerdo todas las personas que lo han visto es que se componen de las sombras del mal.

“La primera vez que vi un perro negro no vi sus ojos. Yo estaba conduciendo a mi casa desde la casa de un amigo y de repente me comencé a sentir algo mal, sentí como algo me estaba persiguiendo detrás de mí. Y antes de llegar a una curva vi a un enorme perro negro con sangre alrededor de él y lo primero que pensé fue en detenerme. Entonces algo me dijo que no me detuviera. Continúe el camino a casa, pero continuaba sintiendo que algo me perseguía. A la mañana hablé con unos amigos que tomaban el mismo camino y les pregunté si vieron algún tipo de animal, pero ellos me dijeron que había nada allí. Y sabía que esa cosa era real, que lo que había visto no era ninguna alucinación, entonces me comencé a preguntar si la aparición de esa bestia era algún tipo de presagio.”   Este era el testimonio de alguien que afirmaba haberse cruzado con uno de estos animales.

perro

El propio Sir Arthur Conan Doyle, tomo la leyenda de los perros negros como base para escribir una de su novelas por entregas “El perro de los Baskerville”.

Fran González

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