NIÑOS PSICOPATAS. Mi crónica del programa.

«si te suelto… ¿crees que podrás volar?»

buen hijo

La frase es de la película “El buen hijo”, su protagonista Henry, un niño de pelo rubio, ojos azules y cara angelical, que en realidad encierra a un peligroso psicópata. ¿Ficción? El estreno de la película tuvo que ser suspendido en el Reino Unido, era 1993, y en la mente de los británicos aún estaba demasiado reciente la salvaje tortura y posterior asesinato de James Bulger de dos años, a manos de otros dos niños de 10 años. Una vez más, la realidad supera con creces la ficción.

Es bastante complicado entender que pasa por la mente de un  psicópata cuando comete algunas de sus atrocidades, sobre todo porque en la mayoría de los casos, estos enfermos mentarles carecen de emociones, de empatía y supongo que de conciencia. Y claro, si entender a un adulto es difícil, ¿Qué sucede cuando el psicópata es un niño?

Jesse Pomeroy, de tan solo doce años, secuestraba a niños más pequeños que él, los llevaba a una cabaña, los colgaba desnudos y después los sometía a una brutal paliza. Jesse repetía el mismo ritual que al que le sometía su padre, alcohólico y maltratador, cada vez que se enfadaba.

Mary Bell nació en Newcastle, Inglaterra, en 1957. Hija  de Betty Bell  que ejercía la prostitución y de Billy Bell, un delincuente al cual llamaba tío. Su primer intento de asesinato se produce cuando empuja a un niño de tres años que estaba jugando encima de un muro, Mary tena 11 años.

Son solo dos de los muchos casos de niños psicópatas que podemos encontrar a lo largo de la historia, en concreto, estos dos  posiblemente unidos por un mismo patrón, familias desestructuradas. Entorno, familia, genética, factores que forjan nuestro carácter y nuestra personalidad, que nos influyen en nuestra educación y en nuestra ética personal.

 Alguien dijo alguna vez que en realidad todos llevamos un psicópata dentro, lo único que nos deferencia a los que no actuamos como tal y a los que sí lo hacen,  es posiblemente aquello a lo que llamamos ética, conciencia, o simplemente saber diferenciar el bien del mal. Y me gustaría hacer una reflexión sobre el bien y el mal, porque creo que entre los dos hay un  punto intermedio, la indiferencia, la impasividad, eso que últimamente nos envuelve a todos. En un mundo cada vez más violento y más desigual,  la insensibilidad se está apoderando de todos nosotros, y hay cosas que ya no nos duelen tanto, hemos pasado de sentir angustia ante un asesinato en una película a quedarnos igual ante una muerte en directo retransmitida por la televisión. Nuestro entorno no solo nos condiciona, nos cambia.

Los actos cometidos por algunos de estos niños psicópatas producen escalofríos, pero también invito no solo a que leamos sus crímenes, sino también a que conozcamos su historia, porque entonces posiblemente llegaremos a la conclusión de que el psicópata ni nace ni se hace, se fabrica, y se fabrica en una productora en cadena en la que quizás participamos más de lo que nos creemos.

matar a un niño

En 1976 Narciso Ibañez Serrador llevó a la gran pantalla la obra de  Juan José Plans «Quien puede matar a un niño». La historia se desarrolla en una pequeña Isla , donde los niños cansados de el mundo de los adultos, deciden acabar con ellos. En 1988 los americanos tuvieron su propia versión de la historia con una película  que rápidamente se convirtió  en película de culto del genero de terror «Los Chicos del Maiz». Aunque algunos tilden de copia a la del Maiz, está claro que España no es Hollywod y que el gran Ibañez Serrador no se llamaba Stephen King.

Fran González

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