MUÑECOS MALDITOS. Mi crónica del programa

No es el primero de la historia, ni tampoco el primero en aparecer en la gran pantalla,  y la escena donde aparece no está considerada entre las mejores de la película, sin embargo, mezclo dos ingredientes terroríficos para muchos, los muñecos y los payasos, es por eso que, en esta crónica sobre muñecos malditos no quisiera pasar por alto al “Payaso de Poltergeist”, el cual, aunque ni siquiera conozcamos su nombre, devolvió a la humanidad la vieja costumbre de mirar debajo de la cama antes de dormir.

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El cine, la televisión, la literatura en todas sus formas. No cabe duda de que todos estos elementos han contribuido a alimentar la leyenda de los muñecos malditos, diabólicos, poseídos o asesinos. Pero no nos engañemos, seguro que todos en algún momento de nuestra niñez, o quizás no en tanta niñez, hemos sentidos escalofríos ante uno de esos objetos de apariencia humana.

Robert, al que luego la ficción convertiría en Chuki, Mandy; Amanda; Bebé; Pupa o la últimamente famosa Annabelle, forman parte de esa colección a la que sus respectivas leyendas han colocado como muñecos digamos… especiales. Pero tras cada leyenda se esconde una historia, una historia de muerte, de tragedia, de dolor y  de extraños acontecimientos.

Estoy convencido de que los objetos pueden impregnarse de las energías que lo envuelven, e incluso de que ciertos objetos íntimos guarden parte de la personalidad de su propietario. ¿Pero puede un muñeco estar maldito? ¿Puede un  muñeco ser poseído por un alma humana? ¿Puede un muñeco tener vida propia? ¿Puede un muñeco pensar o actuar como si estuviera vivo?  Aunque cueste creer algunas historias nos dicen que sí.

El mundo del misterio nos enseña de que hay cosas muy difíciles de explicar, y los muñecos malditos forman parte de esas cosas. Ante esto, lo único que se me ocurre es tener cuidado, y no permitir que nadie ofenda ni maltrate a un muñeco, no sea que se enfade.

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En 1924 la policía de Detroit, abrió ficha policial a Frank Byron  Jr, a instancia de las investigaciones en torno a la misteriosa muerte de tres mujeres mientras se encontraban presenciando un espectáculo en un teatro. Aparentemente todo normal, normal si no tuviéramos en cuenta que Frank era el muñeco del famoso ventrílocuo de la época conocido como el Gran Lester. Las mujeres murieron mientras presenciaban un espectáculo de Lester, en el momento en que su muñeco paseaba y silbaba por los pasillos del teatro sin que nadie lo manejara.

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