MARIA DE ULLOA. La Dama Blanca del Buen Amor

Desde oriente hasta occidente, de norte a sur, en cualquier pueblo, en cualquier ciudad, en un camino, una carretera, en medio del bosque, en un castillo o en una sala de baile, da igual, cuando mencionas a La Dama Blanca, todo el mundo tiene algo que decir, parece como si cada uno de los habitantes de este planeta tuviera su propia historia acerca de la verdadera identidad de esta misteriosa mujer tan presente en centenares de cuentos y leyendas. En Argentina te dirán que se trata de Rufina Cambaceres, enterrada viva por error, ya que a los pocos días de su funeral, fue encontrada muerta, esta vez de verdad, en el panteón familiar, tirada en el suelo, y con su ataúd abierto por golpes y arañazos efectuados desde dentro. En Inglaterra te hablarán de la Dama de Willow Park, en honor a una joven que fue ahogada por su marido, en la noche de bodas. Pero si donde te encuentras es en el Castillo del Buen Amor, en alguna de sus habitaciones, paseando por los pasillos, o disfrutando del restaurante de este histórico lugar, reconvertido en Hotel, y situado en la localidad salmantina de Topas, entonces tampoco hay duda, estamos hablando …de María de Ulloa.

dama blanca

Los recepcionistas del hotel ya están acostumbrados ha recibir llamadas desde habitaciones supuéstamente vacías, al otro lado del teléfono, solo una respiración por respuesta, algunos huéspedes afirman haber despertado de madrugada y ver a una misteriosa mujer vestida de blanco a los pies de la cama, observándolos, otros, dicen que susurros, golpes, pasos y crujidos inexplicables te acompañan durante toda la noche en este aparentemente apacible lugar, extrañas sombras aparecen de repente en estancias vacías, y un misterioso gato negro, del que nadie da razón, te acompaña en tus paseos por corredores y jardines.

Pues bien, cuenta la leyenda que el arzobispo don Alonso de Fonseca, y su amante, doña María de Ulloa, escondidos de la mirada intrusa de los murmuradores, ocultaron sus pasiones entre los toscos muros del Buen amor. Al parecer, en algún momento, durante el transcurso de esta relación, Alonso fue mandado llamar por sus superiores de la iglesia, le ofrecían un puesto de responsabilidad en causas mayores, pero a cambio, debía renunciar a María para siempre. Alonso aceptó, y la joven muríó entre las paredes del castillo por causa de la pena, la soledad y el amor. “Cum Tempore”, con el tiempo, dicen que ese era el lema del arzobispo de Fonseca. María de Ulloa sigue buscando incansable aún después de los siglos a su amor, con la esperanza de que perdure. a pesar del tiempo.

De modo, que ya sabes, si alguna vez decides visitar este hotel con encanto, idílico para amantes y buscadores de leyendas, y por casualidad te encuentras con La Dama Blanca, no tengas miedo, habla con ella, intenta explicarle que su enamorado ni está ni volverá nunca a buscarla, tal vez la convenzas y se marche del lugar, para irse a otro, el lugar que le corresponde, y en el que a lo mejor, quien sabe, quizás tenga suerte y por fin lo encuentre.

castillo

“Cum tempore” porque el amor puede perdurar por encima del mundo, el espacio, y el tiempo.

Fran González

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