LOS SIGNOS DEL ZODIACO Y LOS MITOS: TAURO

La mitología sumeria nos habla del mito de Innana, diosa del amor, la fertilidad, la sexualidad y la guerra. Esta hermosa diosa se sintió atraída por Gilgamesh, héroe de la época, pero el la rechazó argumentando que era una diosa caprichosa, voluble y mimada por su padre, y que sus anteriores amantes habían terminado mal debido a su carácter. Ante el rechazo Innana pidió a su padre, Anu, que crease un toro celeste para aterrorizarlo y tenerlo bajo control, pero Anu se lo niega. Innana amenaza a su padre con levantar a los muertos y, finalmente , atemorizado por las amenazas de su hija cede. Por algún motivo el toro está relacionado con la tierra y se suceden una serie de sequía. Gilgamesh, ayudado por su hermano gemelo Enkidu, se enfrentó al toro celeste, matándolo y ambos ofrecieron su corazón al Sol, originando el signo de Tauro en Sumeria.
En la mitología griega el signo de Tauro se asocia al mito del Minotauro. El rey Minos, hijo de Zeus, fue el primer rey que dominó el Mediterráneo limpiándolo de piratas, y en Creta era regente de más de noventa ciudades. Minos al reclamar su derecho al trono de Creta se jactaba de que los dioses estaban de su parte y que accederían a cualquier súplica que les hiciese. Estaba preparando un altar dedicado a Poseidón cuando pidió que surgiese un toro del mar. Al momento salió del mar nadando hacia la orilla un toro blanco, y Minos, deslumbrado por su hermosura, lo envío con su ganado y sacrificó a otro en su lugar. Poseidón se sintió engañado y para vengarse de la afrenta, hizo que Pasifae, esposa de Minos, se enamorase del toro blanco que no había querido sacrificar en su honor. Pasifae confesó su monstruosa pasión a Dédalo, famosos artesano ateniense, el cual la ayudó a consumar la unión antinatural construyendo una vaca de madera hueca que cubrió con una piel de vacuno. De esa unión nació el Minotauro, un monstruo con cabeza de toro y cuerpo humano. Minos, horrorizado y queriendo evitar el escándalo y la vergüenza, consultó un oráculo que como respuesta le dijo que diese instrucciones a Dédalo para que construyese un retiro en Cnosos. El artesano construyó un recinto llamado Laberinto, donde en su centro escondió a Pasifae y al Minotauro. 20140801-174800-64080358.jpg

Mientras tanto, Minos entró en guerra con Atenas para vengar la muerte de su hijo Androgeo, asesinado por los atenienses. La guerra se prolongó hasta que el rey cretense tomó conciencia de que no podría someter Atenas tan fácilmente. Pidió ayuda a Zeus (no olvidemos que era su padre) y el dios de dioses asoló toda Grecia con terremotos y hambruna, hasta que varios reyes de ciudades-estado se reunieron en Delfos para consultar el oráculo. Siguieron las instrucciones del oráculo y los terremotos cesaron excepto en el Atica. Los atenienses volvieron a consultar al Oráculo de Delfos que les recomendó satisfacer las demandas del rey Minos, fuesen las que fuesen. Y a Minos no se le ocurrió otra cosa que pedir el sacrificio de siete jóvenes y siete doncellas que debían ser enviados cada siete años a Creta para ser devorados por el Minotauro.
Hasta aquí la leyenda tal y como la conocemos. Se sabe que los siete jóvenes eran sacrificados en lugar del rey, pero las doncellas atenienses no, probablemente pasaban a ser sacerdotisas de la Luna y eran las encargadas de hacer las acrobacias en las corridas de toros, como ha quedado reflejado en las obras de arte cretenses, actividad peligrosa pero no necesariamente mortal.

Silvia Rossi20140801-182912-66552442.jpg

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