LOS SIGNOS DEL ZODIACO Y LOS MITOS: PISCIS

Tanto los asirios como los griegos vincularon al signo de Piscis con la diosa Afrodita, diosa del Deseo y la Belleza. Cuentan que Afrodita surgió desnuda de la espuma del mar y que, montada sobre una concha marina, arribó a la orilla de la isla de Citera. Pero, al darse cuenta de sólo era una pequeña isla, pasó al Peloponeso y de ahí a Pafos, en Chipre, donde finalmente fijó su residencia. Se dice que por donde ella pisaba crecían las flores y las hierbas, y que en Pafos, las Estaciones, hijas de Tamis, se apresuraron a vestirla y engalanarla.

IMG_1288.JPG

También hay quién afirma que nuestra hermosa diosa surgió de la espuma que rodeaba los genitales de Urano cuando Cronos lo arrojó al mar. Otros dicen que fue Zeus quien la engendró en Dione, hija del Océano y la ninfa marina Tetis. Pero en lo que todos coinciden es en que inicia su vuelo rodeada de palomas y gorriones. Pero todo encaja sí tenemos en cuenta que, en aquellos tiempos, palomas y gorriones eran famosos por su lascivia. La diosa cretenses tenía un vínculo estrecho con el mar, como así lo demuestra el templo santuario de Cnosos, que estaba alfombrado de conchas, y que en numerosas tumbas minoicas se han hallado conchas de Tritón hechas en terracota ( no olvidemos que en toda la cuenca del Mediterráneo los mariscos siguen considerando afrodisiacos). Su centro de culto más famoso fue en Pafos donde sus sacerdotisas la bañaban en el mar cada primavera, y surgía de las aguas renovada.
Hay una leyenda que nos habla de Afrodita y Eros ( que representa la pasión sexual descontrolada) huyendo del monstruo Tifón, se tiraron de cabeza al río, transformandose en dos peces.
El signo de piscis siempre ha tenido una fuerte conexión con el dios griego Poseidón, que ya era su regente mucho antes de que fuera descubierto el planeta del mismo nombre ( Neptuno para los romanos).

IMG_1291.JPG

Tras haber destronado a Cronos, Zeus, Hades y Poseidón echaron suertes en un yelmo para decidir quien gobernaría en el cielo, el mar y el inframundo, dejando la tierra como señorío común de todos. A Poseidón le tocó en suerte el mar, así que se puso inmediatamente a construir un palacio submarino cerca de Ege, en Eubea. Allí tenía unos espaciosos establos donde guardaba sus caballos de tiro blancos, con las crines doradas y cascos de bronce, y un carro de oro ante el cual los vientos de tormenta cesaban instantáneamente y los monstruos marinos se alzaban y correteaban junto a el. Como no quería sentirse sólo bajo el mar decidió tomar esposa, y finalmente se decidió por la nereida Anfitrite, la cual huyó a las montañas del Atlas puesto que sentía una enorme repugnancia hacia el dios de los océanos. Afortunadamente uno de los mensajeros que envío Poseidón a buscarla, Delfino, logró convencerla y arreglar la boda. Siempre mantuvo violentas disputas con el resto de los dioses, principalmente porque no se resignaba a quedarse sin tierra alguna, enviando enormes olas que causaban terribles inundaciones, aunque sin éxito alguno para sus propósitos, llegando incluso a echar a la diosa Atenea de la Llanura Trisiana, obligándola a trasladarse a Atenas, ciudad a la que le dio nombre.

Silvia Rossi

IMG_1295.JPG

https://www.facebook.com/Centroindigodeterapias

También te podría gustar...