LEYENDA DE SALA DE LOS ABENCERRAJES

El nombre de Abencerrajes proviene del apellido de una familia de la nobleza de la época, que tenía sus viviendas en el interior de la Alhambra. Dice la leyenda de la sala de los Abencerrajes que esta familia tenía como rival político a otra familia, llamada Zenetes, los cuales decidieron acabar con sus oponentes mediante una conspiración. Así, inventaron una relación amorosa entre la sultana y uno de los Abencerrajes, para conseguir despertar los celos y la ira en el sultán.

La Crónica del Condestable Iranzo nos cuenta la ejecución de varios Abencerrajes. El cronista y viajero egipcio sitúa la escena en plena guerra civil. Por un lado tenemos a Muley Hacén en Granada y a su padre, depuesto y refugiado en Málaga. Fueron los ministros de la familia Abencerraje (Banû Sarra) y otros partidarios los que facilitarón la división entre padre e hijo tras la pérdida de Gibraltar.

Un cronista nos explica los hechos.

El cronista de Iranzo sitúa la escena en vísperas de esta guerra civil que enfrentará a Sa´ad y Muley Hacén. Destaca el papel de los visires y nobles como instigadores de esta discordia. Se nos cuenta que Abencerrajes y Monfaraxes se habían quedado con un dinero destinado a pagar las parias castellanas. Sa’ad, aún en el trono de Granada, en medio de disturbios y el malestar de la población, es mal aconsejado por sus visires. Le piden que degüelle a sus ministros Monfarax y Yusuf Ibn Sarrax así como a otros miembros de la familia Abencerraje, ejecución que se hará efectiva por degüello en La Alhambra.

El sultán, cegado por la consternación, aprovechando una fiesta que se celebraba en la sala que lleva el nombre de la familia, hizo decapitar sobre su fuente a los 37 caballeros que llevaban el nombre de Abencerrajes.

Se cuenta que el color rojizo que aun hoy día se puede contemplar en la taza de la fuente, y en el canal que lleva su agua hasta la fuente del Patio de los Leones, se debe a las manchas de la sangre de los caballeros asesinados.



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