LAS FLORES Y SUS PROPIEDADES MÁGICAS

Cada flor tiene un significado simbólico muy preciso. En general, todas las flores aportan serenidad, bienestar y armonía, ya que son mensajeras de la Gran Diosa Madre Tierra, que nos sostiene y nos da la vida. En la magia, las flores y las hierbas pueden utilizarse tanto frescas como secas. En el primer caso, las utilizaremos para adornar el altar, en un jarrón de cristal blanco o bien, si se utilizan sólo las corolas, las pondremos en agua pura en un recipiente transparente. En el segundo caso, podremos emplearlas para realizar las velas o bien para quemarlas solas o junto más inciensos. Empezaremos hablando del girasol y continuaremos con otras flores y plantas más adelante.
El girasol, es una flor que tiene un origen muy antiguo, ya que en América del Norte se han encontrado restos de esta flor que se remontan a tres mil años antes de Cristo. Desde Perú el girasol fue importado por primera vez a Europa y se convirtió en una de las flores más apreciada por el Rey Sol. Intensamente cultivada como planta para extraer u muy apreciado aceite, este se convirtió en planta de hibridaciones que la adecuaron a las exigencias de la jardinería.
El girasol, aporta alegría y deseo de vivir, favorece el optimismo y el amor por la compañía, predispone positivamente para cumplir cualquier acción y ayuda a ganar dinero de un modo lícito.

La caléndula ( maravilla), apreciada porque florece casi todo el año, tiene una altura que varía de los 25 a los 60 cm. Sus colores comprenden desde el amarillo claro hasta el amarillo intenso. El término caléndula deriva del latín » calendae», que indica » el primer día del mes «. Su significado debe atribuirse, al hecho de que su floración se produce en las zonas de clima templado, durante todo el año, y las flores se abren por la mañana y se cierran cuando se pone el sol. La caléndula atenúa la melancolía, la depresión y la nostalgia; sirve para superar los dolores del alma, aleja el recuerdo de amores perdidos, de desfallecimientos y sueños desvanecidos.

El lirio es originario de la península balcánica y de Asia Menor, de donde fue importado al resto de Europa ya en tiempos muy antiguos. Según la tradición, por su color blanco perfecto y cándido, es el símbolo de la pureza. En el mundo cristiano, esta flor se atribuye a menudo a los santos. La mitología griega cuenta que el lirio nació de una gota de leche caída del seno de Hera. La flor tiene forma de paraguas, color blanco y está delicadamente perfumada. El período de floración es en verano, aunque si el bulbo ha sido tratado, puede estar todo el año. Ayuda a las personas que se sienten solas, aporta sencillez y pureza de corazón, favorece los buenos sentimientos y otorga optimismo y deseo de vivir.

Óscar Ventura

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