LA OUIJA

“Para quien tiene miedo, todo son ruidos”  (Sofoclés)

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El culto a los muertos y la invocación de los espíritus se remonta a los propios orígenes del hombre. ¿Por qué morimos? ¿Que hay más allá de la muerte”. Cuentan, que el mismísimo Pitagoras hace 2.500 años ideó un artilugio, al que llamo la tabla mística, con la intención de poder comunicarse con el más allá. Desde entonces, muchos han sido los inventos, los artilugios y los experimentos, con la única finalidad de preguntar a los muertos, preguntas para las cuales solo hemos obtenido teorías, teorías que cada cual defiende en virtud de sus convicciones. La Ouija no es más que eso, un instrumento para hacer preguntas, intentar averiguar aquellas cosas que nos son imposible llegar a conocer por otros medios.

Antes de continuar, me gustaría dejar claro, pero que muy claro, que la ouija, la veamos desde el punto de vista que la veamos, no es ningún juego, aunque alguna industria juguetera conocida internacionalmente la venda como tal a través de interrnet, son muchas las personas que durante, o después de una sesión, han experimentado cuadros de ansiedad, depresión, o alteración de conducta, y en algunos otros casos más extremos, enfermedad, locura, o la muerte de alguno de los participantes, y aquí hablamos de hechos totalmente contrastados. Esas, son solo alguna de las consecuencias de mal llamado juego de la ouija, o la copa, como se la conoce en latinoamerica, las causas las desconocemos, ¿porqué? ¿Con quién hablamos cuando hacemos una sesión de ouija?  Veamos algunos ejemplos.

  • Uno de los participantes mueve voluntariamente el máster (o copa).

No nos engañemos, esto sucede bastante a menudo, sobre todo si en el grupo tenemos a algún gracioso, aunque os diré que en alguna ocasión el que mas ríe al principio, también pudiera ser quien más llora al final. Y de esto, podría contar algunos casos.

  • Nuestro propio subconsciente.

                              Esta seria otra posibilidad, desconocemos hasta donde puede llegar el poder de la mente humana, sobre todo en situaciones de miedo, tensión, o en casos de sugestión provocada por ser participe de la sesión o por el lugar donde se esté realizando.

  • Espíritus.

No creo que hablar con los muertos sea tan fácil como llamar con el móvil, la ouija nos permite hacer la llamada, pero desconocemos quien va a descolgar al otro lado. Familiares ya difuntos, espíritus en transito, presencias que habitan en el lugar donde nos encontramos, es bastante complicado, se supone que las preguntas bien realizadas y las respuestas que obtenemos nos tendrían que dar la clave, pero en la mayoría de los casos no es así, los que ya han cruzado al otro lado, rara vez vuelven para comunicarse con los vivos.

Espíritus burlones, entes.

Se podrían tratar de entidades, generalmente malignas, que tratan de llevarnos a su terreno, para ser ellos, a partir de ese momento, los que jueguen con nosotros. Quizás, quien sabe, con la única finalidad de advertirnos que estamos entrando en un terreno peligroso, y de que hay ciertos limites que los mortales no deben traspasar.

Demonios, seres superiores, extraterrestres, moradores de otra dimensión…, la lista seria interminable. Pero vuelvo a repetir, la ouija no es un juego, la ouija es una puerta que abrimos, una puerta en la que todo lo que entra a través de ella juega con ventaja sobre nosotros, sea lo que sea, puede vernos, oírnos, y quien sabe si también es capaz de escudriñar nuestras mentes y llegar a lo más profundo de nuestros recuerdos o nuestros miedos. No lo sabemos, al menos al día de hoy.

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Para concluir  me gustaría hacerlo con una frase que alguien me dijo hace ya algunos años.

“Te encuentres en el lugar que te encuentres, aunque sea en el más escondido de los lugares, piensa que siempre habrá alguien, o algo, que te estará observando”.

Fran González

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