La maldición del Delhi Purple Sapphire

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El Delhi Purple Sapphire que fue considerado un zafiro cuando en realidad es una amatista y una de las joyas malditas con peor fama de la historia.

El primer rastro que conseguimos de esta piedra es en Gran Bretaña, el coronel de caballería W. Ferris la introdujo en el país, y según cuenta la historia fue robada del templo de Indra en Cawnpore (India) durante la revuelta hindú de 1.857. Desde el día que Ferris tuvo en su poder la amatista se convirtió en un desgraciado y perdió tanto la salud como su dinero, algo que también le ocurrió a su hijo cuando la heredó esta piedra. Un amigo de la familia que la tuvo en su poder esta joya un tiempo y acabó suicidándose.

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Edward Heron-Allen

Otro dueño de esta amatista fue un conocido escritor y afamado científico, Edward Heron-Allen en 1.890. Inmediatamente comenzó a sufrir toda clase de desgracias, Edward decidió regalársela a un amigo que estaba interesado en ella y que no creía en la maldición, aunque no tardó mucho en comprobar que sí estaba maldita y la devolvió a su dueño después de tener una inminente mala suerte.

Edward le entregó a una amiga que era cantante y que después de recibir la piedra perdió la voz y nunca más pudo recuperarla. Ya desesperado, Edward arrojó la amatista al Canal Regent, pensado que así podría deshacerse de ella y de la maldición para siempre. Pero 3 meses después se presentó en el domicilio de Edward un tratante para devolverle la gema de la que sabía que él era el dueño, después de comprársela a un dragador que la había recuperado del fondo del Canal Regent.

Edward estaba tan desesperado que llegó a creer que la maldición de la gema afectaba a su hija recién nacida que, en 1.904, decidió rodear esta amatista con hechizos de protección, la colocó dentro de siete cajas y le dio instrucciones a sus banqueros para que la guardaran hasta el día de su muerte.

Se incluyo una carta escrita de puño y letra por el mismo Heron-Allen que decía lo siguiente: “Cualquiera que abra las cajas leerá esta advertencia, y después hará con la gema lo que considere oportuno. Mi consejo es que la arroje al mar“.

Las experiencias que vivió Edward Heron-Allen le sirvió de inspiración para escribir The Purple Sapphire“, una colección de relatos sobrenaturales The Purple Sapphire and Other Posthumous Papers Selected from the Unofficial Records of the University of Cos-mopoli by Chrístopher Blayre (Sometime Registrar of the University), que fue publicado en 1.921.

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Edward falleció en 1.943 y su hija, Mair Jones, donó la joya al Museo de Historia Natural de Londres. Tanto ella como su hijo, Ivor Jones, jamás quisieron tocar esa piedra maldita: “Mi madre nunca lo hizo y nos recomendó que tampoco lo hiciéramos a causa de la maldición“.

Durante algún tiempo esta “donación” permaneció arrumbada hasta que, en 1.970, el conservador del Museo de Historia Natural de Londres, Peter Tandy, mientras realizaba el inventario de una enorme cantidad de minerales encontró las cajas donde se encontraba el Delhi Purple Sapphire rodeado de conjuros protectores y con la carta que dejó escrita de Edward Heron-Allen.

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Museo de Historia Natural

En el año 2.000,el responsable del departamento de Micropaleontología del museo, John Whitakker, llevó la joya a la primera reunión anual de la Heron-Allen Society. Cuando Whitakker volvía a casa acompañado de su esposa, ocurrió lo que él mismo relató. El cielo se puso de repente y completamente negro y nos vimos atrapados en medio de la más espantosa de las tormentas. Pensamos abandonar el coche y salir corriendo mientras mi mujer gritaba: ¿Por qué tuviste que traer esa maldita cosa?“.

La noche antes a la segunda reunión, Whitakker cayó enfermo por una grave infección intestinal y no pudo ir a la tercera reunión a causa de un cólico renal. Por prevenir y no mover la joya, la cuarta reunión se celebró en el museo.

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