LA LUNA LLENA DE FEBRERO: LUNA AVIVADORA

Nos hallamos en el periodo más frío del hemisferio norte. Las noches son largas y heladas y los días oscuros y cortos. Pero bajo tierra la naturaleza se prepara para su despertar. Sutilmente las semillas comienzan a germinar, despacio, para arrancar con todo su esplendor al inicio de la primavera.
Ahora es el momento en que nosotros comencemos a plantar nuestras propias semillas de cambio: hacer planes de futuro, idear nuevos proyectos o trazar nuevos objetivos. Todo lo que queramos podemos conseguirlo si nos centramos en ello. También es el momento de soltar todo aquello que ya no nos sirve, deja salir de tu vida todas aquellas cosas que te perjudican, los comportamientos y hábitos o costumbres que te limitan. Ha llegado el momento en que, como las semillas bajo tierra, debemos dejar que broten actitudes nuevas que nos ayuden a crecer.
Podemos hacer un pequeño ritual para reforzar nuestras intenciones: en un papel escribiremos todo aquello que deseemos alcanzar (metas realistas y coherentes) y encima prenderemos una vela blanca acompañada de un incienso de mirra cuyo aroma nos ayudará a superar los propios miedos (entre otras cosas) y nos devolverá el ánimo. Por supuesto deberemos colocar tanto el papel como la vela en un plato apropiado. Una vez finalizado el ritual enterraremos los restos de cera (si los hubiese, a veces no queda nada) y los enterraremos en una maceta.
Vamos a comenzar a despertar poco a poco del letargo en que nos ha sumido el invierno, la primavera se acerca!

Silvia Rossi

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